La Boda de mi Ex

Capítulo Doce
La sangre se me congeló en las venas y avanzaba lentamente haciendo que todo lo que había a su paso se congelara también mientras su nombre brillaba en la hoja de la carpeta como una burla hacía mí, mi cerebro se quedo totalmente en blanco con el miedo paralizante que había sentido en mi último día con el en Nueva York —¿Estás bien? —escucho la voz de Mike a lo lejos trayéndome de vuelta del oscuro lugar en el que estaba mi mente—. Te ves algo pálida. Trago saliva con pesadez tratando de recordar como hablar de nuevo y esbozo una ligera sonrisa. —No es nada, un mareo y ya —me excuso y respiro hondo—. ¿Cómo vamos a hacer esto? Mike sonríe alegre al notar que había aceptado y me da un recorrido por todo el piso mientras sentía como la carpeta me quemaba la mano. Sabía que esto era muy a lo contrario que estaba buscando cuando me mudé aquí pero supongo que es a veces lo que uno necesita para poder seguir adelante. Me presentó a varias personas que trabajan en el lugar como por ejemplo Owen, el de la imprenta y Lily la de diseño. Al final, me dejó en un escritorio en blanco con forma de L junto a unos de los ventanales que daban a la ciudad, me sentía como cuando en la escuela cada inicio de ciclo en la escuela tenías que sentarte en un salón diferente con diferentes personas. —Por el momento te dejo con la carpeta, es una de las tantas copias que tenemos por aquí —me habla en cuanto me siento—. Puedes ir viendo como lo quieren y sacar algunas ideas para compartirlas, por suerte mañana vendrá Anneline para dar una más o menos acertada perspectiva de lo que quiere. —¿Mañana la veré? —Si, su boda será el próximo año o al menos así lo planean, aún no saben exactamente en que mes, el dice una cosa y ella otra por lo cual decidieron que ella fuera quien organizara todo. Asiento, dejando que se vaya discutiendo con una chica sobre la decoración del salón de otra boda. Tomo una respiración honda infundándome el valor que no sentía y abro la carpera de nuevo viendo aquel nombre. Comienzo a pasar las hojas leyendo cada detalle, al parecer, se comprometieron hace un par de meses, comienzo a hacer cuentas: a mediados de mayo fue cuando terminamos y al mes creo que ya estaba saliendo con Anneline, una enfermera británica que conoció en una fiesta de alguno de sus amigos cuando aún iba en la universidad, así que técnicamente llevarían unos nueves meses. Que rápido se comprometieron, al parecer lo único que tenían era la lista de invitados como las damas de honor y los padrinos. Mi teléfono vibra haciendo que quite la atención de la, ahora, carpeta maldita. Espero que todo vaya bien. Cualquier cosa que necesites háblame. Miro el mensaje de Christian por unos segundos pensando si debía decirle la verdad o no, al final decido no hacerlo y sólo agradecerle. Dejo el teléfono en el escritorio y me recargo en la mesa mirando al techo moviéndome de un lado a otro. —Hola, lo siento pero Mike dice que Anneline esta aquí. —¿Perdona? La chica que estaba enfrente mío repite el mensaje señalando la sala que estaba más cerca, me levanto de la mesa y tomo la carpeta mientras camino hacia donde estaba ella. La miro sentada en la sala con unos jeans azules, una blusa blanca y unos tacones color beige mientras que su cabello castaño oscuro caía en perfectos rizos sobre sus hombros enmarcando si rostro de facciones suaves, casi podría decirse que era como una muñeca de porcelana. Me aferro la carpeta a mi pecho como si fuera un escudo y camino hacía donde esta mientras reúno fuerzas para lograr una sonrisa casi convincente. —Hola, soy Eryn Pryest —saludo entrando a la sala y llamando su atención—. Fui asignada para ayudarte en la organización de tu boda. Le estrecho la mano y me siento frente a ella mientras abro la carpeta sacando la pequeña libreta con el bolígrafo. —¿Eres nueva? —pregunta con un ligero acento británico mirándome fijamente—. Nunca te había visto. —Realmente soy la asistente del señor Bornout, pero me asignó temporalmente a esta sección. Ella me observa por otros segundos para encogerse de hombros y comenzar a hablar de su boda. —Sinceramente aún no tengo ni una fecha para cuando casarme hace apenas mes y medio me lo propuso —me enseña su anillo que brilló como burlándose de mí—. Por eso vine aquí, una amiga cercana me los recomendó y la verdad, su boda fue hermosa, se casó en la playa y me gustaría saber si puedo hacerla ahí también. —Por lo que vi sólo tienes a quien invitarás y quienes serán tus damas de honor —señalo su carpeta y anoto la idea de la playa—. Así que, entonces en la playa, ¿necesitarás ayuda con la documentación para el permiso? Me la pasé al menos dos horas anotando gran parte de lo que se podía decir que quería como los tipos de flores, una idea muy vaga de las invitaciones y el lugar para la recepción, al igual que como quería su vestido para ver las opciones que podían hacer las modistas, anoté también el nombre de la amiga para buscar el registro en los archivos de Mike y hacer el papeleo correspondiente para tener el permiso de hacer una boda en la playa, hasta el se sorprendió de lo mucho que había avanzado dado que Anne ya había venido al menos unas 3 veces antes y no lograban concertar nada. Al final, tuve que darle mi número para que me contactara para cualquier asunto de su boda, técnicamente no perdía nada al hacerlo así que cuando ella se fue las últimas fuerzas que me quedaban las usé para bajar al estacionamiento y dado que Bornout había acordado con Mike de que no tendría un horario estricto podía irme cuando quiera el problema fue que me quedé en la camioneta mirando a la nada y con la mente trabajando al mil por hora sobre la estupidez que estaba viviendo por al menos una eternidad hasta que la llamada de Allie preguntando si podía ir a mi casa,  me distrajo de todo y me sacó del limbo donde me encontraba.  Cuando llegué a casa me sentí como en piloto automático, me fui directo a mi cuarto dándole respuestas cortas a Jason, quien estaba en el sillón tomando una cerveza y viendo algún programa. Me puse la pijama y me metí en la cama mirando el techo. ¿Qué es lo que él va a hacer cuando se entere de que estaba organizando su boda? Me cuestionó sobre Alexander pero por un momento mi cabeza vuela hacia Bornout, esto sería el colmo en mi vida. —¿Qué haces en cama a esta hora? —escucho la voz de Allie entrando a mi cuarto—. ¿Ahora que te pasa? Me muerdo el labio inferior, jugando con el por unos momentos ganando tiempo para saber si estaba segura de lo que haría y al final le cuento de mi ataque de ansiedad, mi nuevo lugar de trabajo y la boda que ahora debía de organizar viendo cono los ojos de la rubia se iban abriendo más y más por la información de que recibía. —Tienes que renunciar —anuncia por firme y al ver mi cara hace una mueca—. Y no me vengas con tus caras, te alejaste de él por un motivo y no puedes seguir con esto. —No entiendes —me abrazo a una de mis almohadas—. Necesito el trabajo y probablemente esto me ayude a finalmente superarlo, ¿no crees? —¡La que no entiendes eres tú! —alza ligeramente la voz claramente molesta. —¿Quieres callarte? —me siento y le lanzo la almohada—. Esto no será como la vez pasada, sé que esperar además te tengo a ti, a Jason y a Christian. —¿Tu jefe que tiene que ver en esto? Me doy cuenta de que sus conjeturas se van a los extremos cuando nota mis mejillas sonrojadas y la mirada nerviosa. —¡Él te gusta! —¡No es cierto! —exclamo con nerviosismo notorio en cada parte de mi cuerpo. —A mí no me mientas Pryest —me señala acusatorio con el dedo índice—. Te conozco lo suficiente como para saber cuando te gusta alguien y estoy cien por ciento segura de que estas enamorada de tu guapo, sensual y muy millonario jefe. Parte de la tarde y noche Allie estuvo felicitándome por intentar seguir con mi vida amorosa después del desastre que fue con la anterior como si fuera un madre bastante orgullosa de que su hija haya decidido algo fascinante y aportando grandes ideas a los lugares en donde se puede hacer la recepción no sin aclararme varias veces que a la primera que pasar algo malo le avisara cuanto antes. Al final, se quedó a dormir en la casa cuando se hizo lo suficiente tarde. Mi horario ahora era un par de horas en mi escritorio organizando todos los eventos y mandar el recordatorio sobre la entrevista que tendría hoy, así que cuando salió como la costumbre dictaba me tenía que levantar así que lo hice a la par de Cass logrando que Bornout mirara por un segundo el atuendo que había preparado una loca chica rubia para mí: era un vestido de rayas blancas con negras de mangas hasta el codo con una chaqueta negra de piel y unos botines rojos bajo el argumento de que debía vestir mejor si quería gustarle a mi jefe. —Cass, te necesito en la entrevista de hoy —ordena y voltea a verme unos segundos más mientras se abotona el saco negro—. Mike te esta esperando. Cuando los dos se alejan tomo mis cosas y bajo hacia el piso de Mike, quien me anduvo alabando por mi vestimenta bastante rato hasta que me dejó haciendo la búsqueda de Sophia Smith, la amiga de Anneline en los enormes archiveros de Mike donde la mayoría llevaban el mismo apellido, de entre las carpetas encontré nombre conocidos en el mundo de la fama sorprendiéndome incluso de cuanto tiempo llevaba esto funcionando. Cuando pasaron 40 minutos encontré al fin la carpeta después de otras dos chicas con el mismo nombre, la boda la habían hecho en Venice Beach cerca de la zona de pesca que habían donde hicieron su sesión de fotos. Tuve que mandar a un chico llamado Blake a que hiciera el papeleo pertinente para conseguir todo aún cuando no tenía idea de cuando se casarían, cuando el chico se fue me quede sentada en la oficina de Mike por unos momentos sintiendo el teléfono vibrar en la bolsa de la chaqueta. Te veías bien hoy. Sonrío por inercia al ver el mensaje de mi jefe, agradeciéndole internamente a Allison y sintiendo aquel ligero en el estómago que creía que ya nunca más iba a sentir.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
La Boda de mi Ex

Populares

Populares

close 0/500