La Boda de mi Ex

Capítulo Once
Estuve recargada en su hombro sintiendo su calor y sus palabras tranquilizantes por lo que parecieron horas demasiado eternas, pero descubrí que las lágrimas que ahora me mojaban mis mejillas eran a realmente de vergüenza porque alguien me viera en este estado, me zafo del calor que Bornout irradiaba y me limpió las mejillas con movimientos torpes para respirar hondo. —Lamento que haya tenido que presenciar esto, señor —murmuro con mi voz que sonaba apenada y rota. —No entiendo porque deberías disculparte —pronuncia con voz firme. Exacto, no lo entendía porque yo odiaba tener que contar sobre mis ataques de ansiedad en parte porque nunca servían de ayuda cuando los tenía además de que era una de pequeña parte mía que odiaba. Respiro hondo y dejo escapar el aire lentamente, me tomo las manos con fuerza mientras pensaba que hacer ahora, sabía que gran parte de lo que había causado mi ataque era la carta y el hecho de terminar atrapada con mi jefe en un elevador con el riesgo de una probable muerte. —No me gusta que la gente sepa de ello, ¿vale? —murmuro con voz débil—. Pasó porqué olvidé mi medicina en mi casa, de otra forma nada de esto hubiese pasado. —Lo que si hubiese pasado sería estar encerrados en un elevador —bromea ligeramente con un intento de sonrisa que desaparece rápidamente—. Según entiendo y corrígeme si estoy mal, los ataques son a causa del estrés —conjetura acomodándose para verme de frente—. ¿Es este trabajo lo que te tiene así? Lo miro impactada por un momento a causa de lo que dijo y río nerviosa a la vez que niego con la cabeza. —No, no me malentienda, me gusta el trabajo es sólo ayer pasó algo en casa y bueno... No importa, señor. Se le veían las claras intenciones de que quería seguir preguntando sin embargo sólo se encogió de hombros y recargó la cabeza en la pared contraria del elevador. He de decir que estuvimos encerrados dos horas hasta que al final el equipo de bomberos de Los Ángeles, llamados por Cassie al notar nuestra ausencia prolongada, lograron abrir la salida de emergencia del techo y sacarnos por el piso 26 obviamente hubiésemos tardado más en ese elevador sino hubiese sido porque había terminado atrapada con uno de los hombres más imponentes. Al final los paramédicos dictaminaron que no teníamos heridas a causa de la sacudida que dio el elevador al usar los frenos de emergencia. Bornout decidió que lo mejor era que me fuera a casa a descansar, para mi propia suerte, no le dijo a nadie sobre mi ataque de ansiedad, lo cual le agradecía aunque yo tampoco le dije a mi hermano en cuanto llegue a mi casa y preguntó sobre como había sido mi día, tenía claro que no era correcto mentirle sobre mi situación pero ¿qué más podía hacer? Suficiente tenía con haber tenido que recordar todo lo que me había pasado como para saber que habían regresado los ataques de ansiedad a causa de que olvidé las pastillas. Cuando logré llegar a mi cuarto lo primero que hice fue meter aquel frasco naranja en la bolsa del trabajo. Así que cuando desperté a la mañana siguiente mi hermano se había ido a hacer no sé que cosas pero, había dejado tostada con miel y café en mi taza preferida que era roja con símbolo navideños. Aunque fuera marzo la usaba más como costumbre que nada. Desayuné en calma disfrutando cada mordisco, cuando terminé deje los platos en el fregadero y me di una ducha rápida me vestí con una blusa de rayas negras, unos jeans negros y un saco beige con unos botines negros de tacón. Tomé mis cosas y salí rumbo al centro de Los Ángeles, fue un milagro llegar a tiempo aún cuando la ciudad a esas horas era un caos total de tráfico en cualquier lado. Entré al edificio checando la tarjeta en el sensor y tomando un elevador hacía mi piso, cuando salí salude a Cassie quien ya estaba en su mesa acomodando sus cosas. —Hola Cass —saludo con una sonrisa mientras voy al pequeño refrigerador y saco una botella de agua—. Me alegro de que arreglaran el elevador. La oigo suspirar y con gestos y señas me cuenta como Bornout técnicamente amenazó a quienes debían arreglarlo logrando que realmente lo hicieran en toda la noche, por un momento pensé que lo había hecho por pero al instante borré aquel pensamiento dado que sólo era la empleada que había tenido un ataque de ansiedad. —Como dijeron los bomberos: tuvieron suerte —concluye. —Cosa extraña, siempre me pasan los accidentes a mí —comento tecleando en la computadora en búsqueda del número de un tal Partrick Jones—. Quizá el destino me este empezando a querer. Ella sonríe divertida y asiente para concentrarse en su trabajo mientras yo tomo el teléfono y marco el numero del reportero para hacer la cita, era una persona que estaba en la lista de espera para lograr hacerle una entrevista a Bornout. Así qué logre hacer una entrevista de al menos una hora el próximo miércoles antes de que tenga una cena con una tal Jannis Lake. Acomodo la agenda de modo que todo este en su tiempo y orden y verificó que todas personas sepan de cuando y donde verán a Bornout. En mi computadora se enciende una notificación de mensaje de Bornout que me pedía entrar a su oficina. Trago saliva con dificultad y me levanto dándole una sonrisa a Cass quien me volteo a verme cuando pase a su lado para entrar a la oficina encontrando al millonario sentado en su escritorio. —¿Esta todo bien, señor? —pregunto cerrando la puerta detrás mío. —Si, es sólo que he estado pensando sobre tu cuestión de la ansiedad —me mira atento—. Y pensé que te gustaría probar algo nuevo, claro, no dejas de ser mi asistente pero tendrás otra función. Lo miro sin entender a lo que se refería y levanto una cena con la pregunta impregnada en ese gesto, el se levanta y se acerca a mí. —A lo que me refiero es que estarás con Mike, ¿lo recuerdas no? —asiento dando a entender que conocía al chico que estaba en el piso 23—. Bien, vas a organizar una boda. —¿Qué yo que? Estaba sorprendida por lo que había dicho, jamás había organizado una boda, aunque... Bueno, si había intentado hacer una que nunca se hizo realidad pero no sabía si eso era lo que quería. —Irás con Mike ahora mismo, necesita ayuda con una boda porque esta un poco corto de personal —me explica lentamente—. Sólo será esta vez, ¿puedes con ello? Sabía que no podía negarme aunque realmente quería hacerlo sin embargo asiento lentamente y salgo de la oficina. Cassie me mira con extrañeza cuando me ve tomar mis cosas y guardarla en la bolsa. —Voy a trabajar en el piso 23 —le comento con una tranquilidad que no sentía—. De todas formas en las mañanas me pasaré por aquí, ¿va? Ella asiente entendiendo, dejo escapar un suspiro y camino hacia el elevador pulsando el botón para después baja hasta el piso donde Mike ya me estaba esperando en la entrada, el sólo sonríe con alegría mientras me toma del brazo y me mete por la puerta que estaba junto a la recepción. Adentro era como otro universo, habían unos tres cuartos con paredes de cristal, contando la que daba hacia la ciudad, que servían como una sala de juntas y afuera habían varias mesas largas con montones de papeles apilados, telas y paletas de colores. Cuando centro mi atención en Mike noto que estaba hablando —... Y yo se que tú trabajo es de asistente pero le pedí a Christian una mano y es muy difícil encontrar a personas que realmente les gusten organizar bodas —escucho al final cuando me mete en lo que era su oficina—. Pero será divertido, eso te lo aseguro, hemos organizado bodas de famosos y políticos que creeme, son geniales. Su alegría era contagiosa y al final terminé sonriendo mientras lo veía buscar en el archivero entre tantos folder y carpetas mascullando entre dientes que siempre le cambiaban el orden de los papeles. Después de unos 5 minutos o quizá más saco una carpeta blanca. —Esta es la boda para la que necesito tu ayuda, Eryn. Mi entusiasmo recien adquirido acabó cuando Mike me extiende la carpeta con lo de la boda que se me había asignado, y cuando la abro notando el nombre de la pareja que estaba resaltada con un marcador de textos rosa chillón me di cuenta de que el pasado me estaba siguiendo mucho más de cerca de lo que esperaba. El nombre que más resaltaron mis ojos era el de Alexander Harford, el chico del que quería huir y del que ahora debía organizar su boda.
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