La Boda de mi Ex

Capítulo Diez
A la mañana siguiente me tardé unos minutos más en la habitación mientras debatía si debía abrir la carta o no, al final decidí que aún no y le metí entre la ropa de mi maleta. Para cuando bajé me di cuenta de que ya todos estaban esperándome así que cabizbaja y apenada subí a la camioneta seguida por Bornout quien me miro por unos segundos y luego dio la orden de llevarnos al aeropuerto, durante el camino le mandé un mensaje a Allie para que me viera en mi casa en la tarde. —¿Todo bien? —escucho la voz de Bornout haciendo que levante la mirada del celular. —Si, señor. El asiente por unos momentos mientras nos internábamos en el tráfico, podía decirse que conocía Nueva York al derecho y al revés, recordaba donde íbamos mi hermano y yo por libros o a comer, aunque también recordaba los lugares a donde había ido creyendo que lo que teníamos era amor, ubiqué la calle que daba al departamento donde viví los últimos meses aquí y por un momento temí que supiera que estaba aquí después de tanto. Sólo pude descansar cuando subimos al avión y este despegó, dejo escapar un suspiro mientras me acomodo en el asiento de piel, incluso me había negado a comer cuando Bornout me lo ofreció ganándome una mirada extraña de su parte pero la verdad no creía que pudiera lograr comer aunque sea un bocado, en cambio decidí mirar por la ventana un rato hasta que una del servicio del avión me trajo un poco de café. Estuve tomando de a sorbitos mientras pensaba en los buenos tiempos que había tenido hace tan sólo un año y meses, al final logre tomar dos tazas de café mientras Bornout hablaba por teléfono con alguien al fondo del avión. Así que cuando llegamos al aeropuerto y bajamos yo ya estaba con el pensamiento de tomar un taxi en parte porque tenía libre el día dado que Bornout me dijo que hoy no iba a trabajar y también porque mi hermano iba a estar ocupado hoy. —¿Tienes como irte? —No se preocupe, señor —murmuro con un amago de sonrisa—. Pediré un Uber. Su rostro se torna serio para hacerle un gesto a Larch quien asiente rápido y saca su teléfono mientras yo miro a ambos sin entender que sucedía hasta que una segunda camioneta aparece en la pista, un chico guapo y trajeado baja de ella mientras abren la cajuela para subir mi maleta y abrir la puerta el asiento trasero. Miro a Bornout que tenía cara de no querer reclamos así que me despido de el y subo a la camioneta. No dudaba que supiera donde vivía así que sólo le mandé mensaje a mi hermano y a Allie de que ya iba en camino a casa. Cuando llegue y entre a mi departamento descubrí a Allison acostada en mi sillón, no me sorprendía verla así porque yo le había dado la llave del departamento, al verme me da una de sus sonrisas conciliadoras. —¿Cómo te fue? —Bien, bien —respondo dejado la maleta en la entrada y sentándome en el sillón individual—. Fue una reunión con unas personas sobre una fundación. —No creo que me hayas pedido venir a tu casa para eso —comenta levantándose del sillón y parándose frente a mí—. ¿Qué ocurrió allá? Me muerdo el labio unos segundos para después caminar hacia la maleta y sacar la carta de entre la ropa para dársela a Allie. —Él fue a la casa de mi madre buscándome y dejó esto. Allie entendió rápido de quién era porque rasgó el sobre y leyó lo que decía mientras yo me quedaba frente a ella sin intentar leerla. —Esto fue antes. La miro sin entender a lo que se refería y tomo la carta arrebatándosela mientras leo las pocas líneas que habían en una caligrafía desgarbada que conocía a la perfección y la fecha, fue escrita dos meses antes de que todo se fuera a la mierda. Allison lo que hizo después de ver que me había quedado congelada con la hoja en manos fue prenderle fuego y dejarla en el fregadero mientras ambas veíamos como se quemaba de poco en poco. Para cuando llego mi hermano noto al instante que no estaba bien y quien tuvo que explicarle lo que había pasado en Nueva York y el montón de cenizas que habían en el fregadero. Al final los dos decidieron hacerme compañía en un intento de distraerme y al caer la noche me cambie con más lentitud de la habitual y me dejé caer en la cama mirando el techo por un rato hasta que Jason llegó para quedarse junto a mi hasta que quedé dormida. La mañana siguiented después de que mi hermano pidiera e incluso rogara por llevarme porque aún dudaba que estuviera al cien, al final se rindió y me dejo ir con la condición de que le mandara mensajes cada cierto tiempo avisando que estaba bien. Así que estaba en mi escritorio organizando las juntas y los papeles de las cuentas mientras tomaba del café que me había traído la tercera asistente a la vez que era el tercer mensaje que mandaba a mi hermano. —Ven conmigo y trae la laptop —ordena Bornout pasando a mi lado. Lo miro unos segundos notando que la orden era para mí así que tomo la laptop metiéndola a su maletín y tomo mi celular y una libreta para salir corriendo detrás de él, quien estaba esperándome frente a los elevadores, cuando llega la cabina metálica ambos entramos siendo consumidos por un silencio mientras se cerraban las puertas y comenzábamos a bajar en un silencio muy aplastante. Cuando íbamos por el piso 25 el elevador dio una sacudida que hizo que me aferrara al pequeño barandal que estaba pegado y donde había estado recargada. En aquel momento mi cerebro me hizo la mala jugada de cuando se le ocurrió a mi hermano investigar muertes en elevadores hace unos años. Por favor. Respira. Me ordeno a mi misma tratando de calmar mi respiración que comenzaba a agitarse y las manos empezaban a hormiguearme, si el elevador caía estaba segura que morir ya era un hecho. —Le dije que lo arreglaran el fin de semana —murmura Bornout molesto presionando el botón de emergencia repetidamente. Lo miro de reojo notando lo enojado que estaba mientras que yo trataba de regular mi respiración que se estaba acelerando y me recargaba en la pared. —Estás bien, estás bien. Normalmente, en una situación normal rápidamente me habría calmado pero esto parecía una situación muy opuesta a la normal y que salía totalmente de mi capacidad de control. Me deslizo hasta estar sentada y comienzo a tratar de mover las manos con gesto ansioso y tratando de mantenerlas en movimiento abriendo mi bolsa buscando el pequeño frasco de medicina. —¿Eryn? Volteo encontrándome con el rostro de Bornout cerca del mío, bastante cerca a decir verdad, y sabía que ya llevaba tiempo hablándome pero lo escuchaba tan lejos que no sabia si era cierto o no. —Necesito salir de aquí —murmuro en un susurro débil. Sabía estaba comenzando a entrar en estrés cuando me doy cuenta de que el frasco no estaba y recordando que estaba en el cajón de mi escritorio, lo había dejado ahí porque nunca había tenido un ataque de ansiedad tan fuerte que necesitara el medicamento en los últimos meses. Flexiono los dedos tratando intentado moverlos con cuidado ya que hormigueo no me ayudaba demasiado. Sin embargo lo que me desconcierta en sentir su presencia junto a mí cuando pasa un brazo por mis hombros y con el otro toma mis manos haciendo que me aferre a el como si fuera mi única salvación aunque, realmente lo era en ese momento. —No pasa nada —lo escucho hablar cerca de mi oído—. Todo va a estar bien, trata de respirar. Me concentró en mi respiración inhalando profundamente y exhalando en un intento de calmarme a la vez que el acariciaba mi cabello y susurraba palabras conciliadoras, sabía que seguiría después dado que ni eran la primera vez que sufría de un ataque de ansiedad frente a las personas, después de esto sabía que terminaría llorando apenada por permitir que eso pasara pero por el momento me deje llevar por la calidez de su abrazo y la paz que irradiaba mientras yo me calmaba lentamente.
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