La Boda de mi Ex

Capítulo Ocho
La semana siguiente se fue demasiado fácil para mí dado que Cassie estuvo haciendo gran parte mientras me explicaba como era cada cosa, por ejemplo, cuando estaba en alguna junta con Bornout mi deber era hacer apuntes de casi todo lo que pasará y hacer caso a lo que el mencionara y para ver si había aprendido Bornout nos llevo a ambas a una junta con los de una aerolínea para abrir una nueva sede en alguna lugar cosa que cabe resaltar, hice bien pero al final de esa junta me pidió arreglar lo del viaje a Nueva York, por ejemplo la comida, el hotel, avisar al aeropuerto del plan de vuelo de su avión privado y cosas así por lo que gran parte del viernes me la pasé hablando con la recepcionista del hotel arreglando dos habitaciones, con el aeropuerto y los coches que nos iban a llevar y traer, mi plan era pedir una habitación normal para mí y una de lujo para el señor Bornout pero al enterarse de mis planes ordenó que también tuviera una igual a la suya así que tuve que volver a llamar al hotel donde amablemente me dieron una. Así que para cuando llegué a casa, ya era tarde y Jason no se encontraba, así que me tome mi tiempo para hacer una pequeña maleta porque salíamos el lunes en la mañana, y regresaba el martes en la noche así que sólo guarde dos cambios de ropa formales y una informal dado que yo estaría fuera de la segunda junta. Cuando miro el reloj notando que eran casi las 11 de la noche, decido no preocuparme por mi hermano e irme a la cama. Después de bañarme y vestirme salgo de mi cuarto y entro a la cocina donde encuentro a mi hermano con el cabello alborotado y bebiendo de la botella de jugo. —¿Qué te cuesta servirte en un vaso? —entro a la cocina tomando una taza y sirviendo el café recién hecho—. ¿A que hora llegaste? —Hace unos minutos —deja la botella en el refrigerador y me sonríe—. Ven, vamos a dar una vuelta. Me toma de la mano para tirar de mi y llevarme hacia la puerta mientras yo me dejaba llevar dispuesta, así que salimos del departamento y bajamos al estacionamiento donde creí que íbamos a tomar la camioneta pero en cambio me pone frente a un moto de color negro cromado. —¿Qué pasó con la roja que tenías? —cuestiono tomando el casco negro que estaba encima de la moto. —La vendí para comprar esta. Se pone también su casco y sube prendiendo el motor, me subo detrás de el pasando mis brazos por su cintura mientras el acelera y salimos del estacionamiento, hacía mucho tiempo que no me subía a una moto y siempre fue en las de mi hermano dado que tenía una ligera afición por ellas y cada vez cambiaba por una nueva estuve recargado en su espalda viendo las calles pasar a mi lado hasta llegar a Venice Beach donde la vida ya bullía en cada parte, a cualquier lado que vieras habían surfistas, familias paseando, otros jugando con pelotas. —En Nueva York no había mucha opción de venir a la playa —comento mientras metía mis pies en la arena, la única fortuna es que había decidido ponerme un short. —Allá nunca había muchas opciones, aquí hay kilómetros y kilómetros de playa que podríamos visitar. Ambos estábamos sentados cerca de la orilla comiendo un helado, amaba pasar tiempo con mi hermano pero desde su ingreso a la marina sólo teníamos unos cuantos días juntos los cuales apreciaba por montones. —Hablando de Nueva York...—empiezo a hablar nerviosa—. Me iré este lunes con mi jefe para una junta con una compañía. El me mira serio por unos segundos mientras yo miraba hacia el mar, sabía que el y Allie estaban en contra de que yo fuera pero si eran por cuestiones de trabajo no podía hacer mucho y el lo sabía, así que el resto de la tarde se la pasó tratando de convencerme de lo mal que era ir y sacando hasta motivos ridículos como por ejemplo que Nueva York era la ciudad que siempre destruían o invadían los alienígenas y que para probarlo habían cientos de películas que comenzó a nombrar una por una en el camino de regreso a casa pero al final y no encontrando ya más motivos resignado decidió que el me llevaría al aeropuerto el lunes, al final y como reconciliación pidió dos cajas pizza de pepperoni mientras me retaba a comer cuantas más pudiera. —¿Mañana vas a salir? —pregunta en cuanto me levanto de la mesa. —Supongo El asiente y me deja ir a mi cuarto donde por fin reviso el teléfono notando que Allie quería verme mañana para una salida de compras de emergencia porque parecía que había logrado una cita con "el vecino sexy" que tenía. Así que gran parte de la mañana siguiente fui arrastrada por todo Beverly Center mientras desechaba tienda por tienda dejando un montón de prendas que las personas que trabajaban ahí tendrían que acomodar mirándome asesinamente mientras yo dejaba escapar sonrisas de disculpas, en cuanto a comprar Allie se llevaba el récord, después de un rato en el que había ido por una botella de agua descubrí que su conjunto era un vestido veraniego corto negro con una rosa y al fin, me dejo en mi casa. —¿Qué es todo esto? Dejo las llaves en la mesa de la entrada mientras que la sala se había convertido en una pequeña sala de cine con el Netflix listo y dos platos llenos de palomitas. —¿Qué día es hoy? —pregunta mi hermano desde la sala. —Domingo, ¿no? —¿Y que se suponía que hacíamos los domingos por la tarde? Lo miro sin entender unos segundos y me encojo de hombros a la vez que lo miro confundida cuando lo escucho suspirar, se acerca a mí y me toma por los hombros para zarandearme un poco. —Me estas ofendiendo ahora mismo con tu amnesia —acusa dándome golpecitos en la frente —. Me fui tan sólo 5 meses y ya olvidaste nuestros domingos por la tarde. Capté a lo que se refería después de unos segundos y una sonrisa se me escapa, Jason sonríe al saber que había recordado mientras me suelta y me da un empujón hacia los sillones, en casa cada domingo en la tarde la pasábamos viendo documentales de asesinos seriales e inventando como sería nuestro crimen perfecto desde donde asesinaría y a como me desharía del cadáver, en su momento nuestra madre nos regañaba diciendo que eso era malo pero al final se rindió y decidió que los domingos serían para ella así que mientras nosotros veíamos asesinos seriales ella salía a pasear o de compras. No supe en que capítulo de la serie me quede dormida pero estaba segura que fue con medio puñado de palomitas en la boca.
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