Varios Relatos De Terror y Suspenso

La Niña de 2 Cabezas
Me llamo Exequiel. Bueno, en realidad es mi segundo nombre, pero en ambiente de trabajo prefiero no usar mi primer nombre, me gusta reservarlo para mis amigos, y creo que me estoy presentando así porque hace poco llegué del trabajo y todavía estoy pensando en eso. No es como que tenga un trabajo que sea la gran cosa, trabajo cumpliendo varias funciones, pero casi siempre estoy secando y guardando platos. Mi horario es complicado, trabajo desde las 12:00 hasta las 16:00, y debo volver al trabajo a las 19:00 y quedarme hasta las 00:00. Me lleva 20 minutos caminar hasta mi casa y vivo en un lugar muy alejado de los barrios peligrosos, por lo que el horario por más que sea cansativo, no me preocupa. Pero hoy necesito contarles algo que me pasó hace un tiempo y nadie me creería. Bien, yo vivo en un terreno grande, donde hay tres casas, siendo la mía la más pequeña. Para llegar, debo pasar por entre las dos casas que están en la parte delantera del terreno y al ser éste tan grande y estando atrás solamente mi casa pequeña, queda espacio vacío. Si bien está bien iluminado, al fondo hay árboles que crean sombras. Al estar llegando, escuché ruidos y miré a esa dirección, no pude ver nada a primera vista, pero en unos segundos vi una silueta extraña, no entendía qué era porque tenía varias extensiones hacia arriba, abajo y ambos lados. Las extensiones se juntaron al tronco de la silueta y parecía ser una persona, pero con dos largas extremidades hacia arriba, como si tuviera dos cuellos de jirafa o algo parecido. La silueta se movió hacia donde podría verla por la luz, y entonces lo vi; era una niña, con un bonito vestido blanco, que no parecía tener más de 10 años, pero lo horroroso de ella es que tenía dos cabezas con cuellos largos y su piel era de un color rojizo, con muchos detalles de finas rayas de un tono rojo más oscuro y hasta negro, como si fuese una piel muy vieja y oscurecida por la tierra. Yo no podía creer lo que estaba viendo, estaba inmóvil, el horror que sentía era indescriptible. Pero en un segundo de consciencia, simplemente pensé que eso que veía era algún producto de mi mente, por todo el cansancio que se iba acumulando durante mis horas de trabajo. Me giré, abrí la puerta de mi casa, al entrar me fui derecho a la cama, me acosté a dormir para descansar y estar listo para empezar otro día de trabajo. Cuando mi sueño me estaba venciendo, sentí peso en la cama, detrás de mi, esa parte de la cama está contra la pared, así que mi mente, que siempre trata de darle una explicación a todo, se atascó al intentar explicar como alguien o más bien algo estaba subiendo a mi cama. En unos segundos que parecieron eternos, el peso se acomodó y yo hasta podía sentir su calor. Armándome del valor de toda mi vida en ese momento, gire para ver qué era eso, y ahí estaba otra vez esa niña, con sus dos cabezas mirándome fijamente. Mi conciencia no podía concebir que eso sea la realidad, debía ser un sueño, sentí calor en el pecho y en la cara, pero al ver que esas cabezas empezaron a mover sus bocas, mi cuerpo se enfrió, empecé a sudar y no pude moverme, simplemente escuché a esa niña decirme con una voz muy tierna; "Matame". No entendía qué pasaba, pero esa niña me lo dijo otra vez; "Matame..." con una mirada de paciencia al terminar la palabra. Al ver que yo no me movía, en tono enfurecido, con una voz gutural propia de algún monstruo con garganta burbujeante me dijo casi gritando; "Te estoy diciendo que me mates"... De manera inconsciente levanté mis manos, puse las dos alrededor de uno de los cuellos y lo apreté hasta notar que los huesos se rompían, mientras esa cara demostraba mucho placer. Al mismo tiempo que lo hacía, la otra cabeza se golpeba contra la pared, como ansiosa de que llegara su turno. Hice lo mismo con el otro cuello y todo terminó en el hecho de que ahí estaba yo, acostado en mi cama, al lado del cadáver de algún monstruo aterrador. Mi mente se rompió, no pude soportarlo y me desmayé. Al despertar, estaba viendo hacia el lado opuesto de donde supuestamente estaría ese monstruo y yo solo deseaba que hubiese sido una horrible pesadilla, pero al voltear, en mi cama seguía ese cadaver terrorífico, con esas sonrisas y esos ojos muertos. Aunque había un detalle, sus piernas no estaban, estaban sus medias rosadas, sus zapatos pequeños, pero sus piernas no. Con mucho miedo y en el fondo un poco avergonzado de una manera aberrante por lo que iba a hacer, levanté su vestido y pude ver que desde la cintura hacia abajo había desaparecido, la carne se iba consumiendo sola y quedaba su ropa encima de mi cama. Volví a desmayarme por el impacto de la imagen. Al despertar, era tarde para ir al trabajo así que me quedé tirado en mi cama, sin moverme, sintiendo con mi pierna unos zapatos de niña... una o dos horas después me levanté, vi la ropa tan hermosa y limpia en mi cama, la guardé entre las mías, junto a mis camisas, para mirarla siempre que buscara algo para vestir. Seguí mi vida como si nada de eso hubiera pasado... a veces pienso en eso.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Varios Relatos De Terror y Suspenso

Populares

Populares

close 0/500