La Boda de mi Ex

Capítulo Uno
Tras terminar la universidad y hacer varios trabajos en pequeñas empresas un amigo cercano a la familia había logrado que tuviera una entrevista en una empresa muy importante para ser la secretaria del señor Bornout, quien era prácticamente el dueño de casi toda la ciudad Los Ángeles. En cuanto llego meto la camioneta en el estacionamiento de mi nuevo apartamento, lo apago y abro la cajuela para comenzar a bajar las pocas cajas que restaban para hacer oficial mi mudanza. Camino hacia la recepción donde el vigilante sólo me sonríe mientras yo trato de maniobrar las tres cajas y presionar el botón del ascensor, en cuanto llega la caja metálica entro y presiono el botón número 5 haciendo que éste comenzara a subir. En cuanto logro llegar al departamento dejo las cajas en el suelo y pongo mis llaves en la pequeña mesa que están en la entrada. El departamento había sido obra de mis padres quienes me lo dieron como regalo de graduación, era un lugar muy espacioso y con grandes ventanales de cristal donde podía ver casi toda la ciudad frente a mí, en cuanto camino a la pequeña salita noto que estaba una pequeña nota con la dirección de la entrevista del día de mañana y la hora, escucho mi teléfono vibrar y comienzo a buscarlo en una de las cajas tirando casi todo el contenido hasta dar con el, en el verificador de llamada estaba el nombre de Allie, una chica que había conocido en la universidad cuando había ido a estudiar a Nueva York. —¿Qué pasa? —respondo en cuanto contesto la llamada. —¿Estás en tu departamento? —Sí. —Paso por ti en 15, ponte algo bonito. Miro el teléfono unos segundos para después recoger lo que había tirado de la caja y caminar a mi habitación donde me cambio la ropa holgada por una blusa blanca ligera, un pantalón de mezclilla azul y unos converse blancos, tomo un pequeño bolso donde guardo mi celular, camino hacia la puerta donde tomo mis llaves y un suéter verde que había dejado en mi visita pasada y cierro la puerta con seguro. En cuanto llego a la recepción de nuevo encuentro a Allie con un sombrero de playa, lentes negros, una blusa rosa pálido junto a unos shorts que dejaban ver sus piernas largas, al verme chilla y corre hacía mi para abrazarme. —Bienvenida a los Ángeles —comenta alegre separándose de mí para empezar a caminar hacia su auto—. Iremos a dar un paseo y luego a un bar. —Sabes que no puedo tomar —comento siguiéndola—. Mañana temprano es mi entrevista. Le quita el seguro al audi a5 descapotable de color plateado y ambas subimos, Allie sabía que tenía la entrevista mañana pero conociéndola sabía que iríamos a tomar sin importar mi opinión o lo que sucediera. —Bueno, ¿qué tal un buen vino y unas películas en mi casa y en la noche te regreso a la tuya? —responde volteando a verme unos segundos para luego salir al tráfico de la ciudad. Suspiro rendida sabía que de cualquier forma encontraría un modo para que bebiera aunque sea un poco y la verdad si quería, así que sin más acepto su opción. Era mejor estar en una casa que en un bar donde lo único que haría Allie sería encontrar con quien dormir esa noche. Así que con el viento jugando con mi cabello y la música en tope vamos rumbo a su casa. En cuanto llegamos, noto que su casa era, en pocas palabras, enorme. Sabía que su familia tenía dinero, pero no sabía que tenia tanto, la reja principal era dorada y daba paso a una fuente, Allie se detiene en el frente de la casa y baja al igual que yo, abre la puerta y entra dejando ver el recibidor y una escalera central bastante amplia, por el lado izquierdo estaba una sala y del derecho un comedor. —Nunca me dijiste como era tu casa —acuso siguiéndola a la puerta que estaba junto al comedor entrando a una cocina. —Pues, mi madre se casó con un tipo que hace algo de tecnologías ±comenta encogiéndose de hombros y sacando una botella de vino a medio terminar—. Se conocieron unos meses después del divorcio con mi padre. Saca dos copas de la alacena y comienza a servir lo que era vino tinto, sabía que sus padres se divorciaron hace unos años y fue por eso que decidió irse a la NYU para evitar estar entre los problemas que acarreaban el divorcio y que casi no hablaba mucho sobre ello y la verdad nunca hice demasiadas preguntas porque sabía lo delicado que era un tema así, me extiende la copa y yo la tomo dando un largo sorbo. —Entonces, ¿está es casa de él? —Sí, nos mudamos hace 5 meses —responde tomando otra botella—. Por ahora nos va bien y el tipo no me molesta tanto, parece alguien agradable. Me hace un gesto para que la siga hacia las escaleras para subir por ella y girar a la derecha y entrar en la segunda puerta, su cuarto técnicamente era del tamaño de mi departamento. La cama de dosel estaba casi centrada y una colcha la descansaba sobre ella, había un amplio balcón a la izquierda a unos pasos de la cama donde se veía una gran piscina, Allie cierra la puerta y noto que detrás de la puerta había una televisión de plasma colgada en la pared, ambas nos sentamos en la cama y ella pone una película que no reconocía. —¿Sabías que la persona para la que vas a trabajar es uno de los más millonarios del mundo? —comenta atrayendo mi atención tras varios minutos después. —Aún no se si me darán el trabajo, hay miles aplicando para el. —Si, pero este tipo tiene miles de negocios esparcidos por el mundo y creo que ahora esta abriendo una empresa tecnológica en algún lado de Asia —habla con interés y se levanta de la cama hacia el escritorio aún con la copa en mano. —¿Y eso en que debe de importar? —pregunto curiosa acercándome a ella—. El trabajo es bien pagado y no se hace mucho. —¿Y no te da curiosidad como es? Teclea el nombre de Christian Bornout en el buscador y al instante salen varias noticias y fotos del sujeto, en una de ella se le ve con el rostro serio y mirando directamente a la cámara, sus ojos grises se veían brillantes, tenía cabello castaño oscuro y un rostro perfecto, el hombre de la foto era realmente joven, quizá de unos veintitantos. Había quedado sorprendida de que alguien que se veía tan joven hubiese amasijado un gran imperio. Después de eso Allie y yo seguimos hojeando algunas páginas que seguían el rumbo de sus negocios para después pasarnos la tarde y parte de la noche viendo películas de todo tipo mientras tomábamos copa tras copa de vino hasta que decidí que ya tenía que volver a casa y viendo que Allie no estaba en las más óptimas condiciones dado que tomó algo más que vino pidió a uno de sus chóferes que me llevaran a casa así que un señor de apellido Miller me dejo frente a mi departamento y se aseguro de que entrara. Así que estando ya en mi departamento, me cambio la ropa por la pijama, pongo la alarma al teléfono y me dejo caer en la cama quedando dormida lentamente sintiendo el nerviosismo de la entrevista del día de mañana.
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