Ante los encantos del prostituto

Restaurante de la coincidencia pt. 2
Siendo espectador de aquella escena repugnante, escuchando cada palabra, gemidos de placer por parte del señor, sollozos incontenibles del muchacho, recreando en mi mente lo asqueroso que me resultaba. O tal vez había otra emoción que definía lo que sentía en aquel momento, sin embargo, no encontraba las palabras adecuadas para describirlas. Los quejidos el joven se interpretaban como un sentimiento de angustia, pidiendo a gritos que sea más...delicado. El muchacho se armó de valor e intentó gritar con todas sus fuerzas, intento que resultó fallido cuando la mano de aquel señor tapó su boca violentamente, dejando que aquellos gritos de auxilio no puedieran ser escuchados. - ¡¿Acaso eres estúpido?! Si nos llegan a descubrir, juro que te arrepentirás de esto.- maldecía sin intención de detener su "ataque". - P-por favor, ¿qué tal si descansamos?- el joven intentaba hablarle. - ¿Vendes tu horroroso trasero a otros y no eres capaz de prestármelo a mí?- preguntó el señor mientras un gemido salió de su boca aumentando su intensidad, por lo que del muchacho salían lágrimas de sus negros y grandes ojos acompañados de sollozos. - Más, más...-susurró el muchacho. - ¿Acaso se te olvida quién te cuidó, imbécil?- volvió a maldecir. Fuera del baño, a lado de la puerta de entrada a este, yo, era el oyente de aquel acto. Permanecía firme, con la cabeza agachada y con los brazos hacia los costados y las manos cerradas en forma de puño. Mis pensamientos se encontraban bloqueados, estaba perplejo, perturbado y confundido. No sabía como reaccionar al respecto. Pronto escuché como terminaban el acto. A los pocos minutos también escuché el sonido del agua, era el grifo, luego, lo cerró y daba pasos hacia la salida. Rápidamente retrocedí unos cuantos metros de donde me encontraba. El sujeto salió del baño, arreglando el cierre de su costoso pantalón, pero, al alzar su vista, aquella cara de satisfacción que traía hace unos segundos se volvió en una de gran preocupación al toparse conmigo. Yo, traté de fingir lo mejor posible, con un caminar normal y mirada alzada y tranquila. Era evidente que era mucho más alto que aquel señor. A los pocos pasos de entrar, una voz ronca me detuvo. - La gente de hoy en día es desaseada, carente de valores, ¿no lo cree? - ¿Disculpe? - ...No es nada. - ¿Usted trabaja en las oficinas de XXX?- rápidamente cambió de tema. - No, no trabajo ahí, ¿por qué su pregunta?- respondí aún sin girar mi cuerpo hacia su perosona, tan solo moví mi cabeza a su dirección mirándolo de reojo. - Oh, bueno, creí haberlo visto en una reunión, al parecer me confundí. - Entiendo.- dije con un tono frío. Después de la larga espera, entré ahí, para darme cuenta de un hecho alarmante. El lugar era un desastre: agua por todas partes, vidrios empañados y líquido blanquecino en el suelo. Al ver esto, no pude evitar sentirme asqueado. No obstante, tenía una gran duda, misterio que fue resuelto al escuchar en uno de los baños el sonido de la válvula y el toser fuerte de una persona. En ese instante, no dude en dar largos pasos hacia allí. Aunque me sentía extraño, decidí tocar la puerta en donde el chico estaba. No contestaba, por lo que empecé a preocuparme más. Volví a tocar la puerta, esta vez con más fuerza, y pregunté: - ¿Se encuentra usted bien? No volvió a contestar. Sentí que estaba entrometiéndome en algo que no debería. Sin embargo, intenté una vez más, la angustia del momento podía más sobre todas las cosas. - Disculpa que me entrometa en esto, pero en verdad creo que usted está mal. ¡Abre la puerta!...Solo déjame verte. Acto seguido, la puerta se abrió, para encontrarme con algo bastante doloroso de apreciar. El joven se encontraba en el suelo, con su brazo derecho apoyándose al retrete. Tan solo llevaba la blanca camisa mojada y su interior. Su rostro estaba más pálido de lo que era, su brillante cabello desordenado, y sus grandes ojos se encontraban rojos e hinchados, estragos del llanto y gritos de suplicio. Sus labios estaban mordidos salvajemente; su sonrisa, su hermosa sonrisa, se había perdido. Tan solo en la escena se encontraba un hombre realmente desesperado por percatarse de su situación y un muchacho completamente destrozado.
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