(UDR) El núcleo

Parte 3
Antigua Mansión de los Pryce. Su padre le entregó una pistola con tres balas a su hijo. -Cuidate, ya no sabemos en quién confiar, te he dado tres balas de emergencia, puede que suene cruel pero es lo justo. -Si me muero no es culpa de ti, ¿lo sabes? -Calla y vete, de ti depende el futuro se Londres Lilliat, aparte... -¿Qué? Su padre le entregó un medallón oxidado, con el símbolo de una rama, el símbolo de la familia Pryce, un símbolo que significaba el reinado de la paz, parece ser que la familia Pryce vivía antes de los 3000's -Dale esto, él te reconocerá enseguida le muestres esto, es el escudo de la familia. -Gracias padre, me duele despedirme de todos los de aquí, hasta luego. -Ve con Dios Lilliat. Tomó un carruaje hacia España, debido a la localización geográfica le tardaría mas o menos unas semanas en llegar, así que debía ser muy rápido, por que quizás LET planeaba algo de sorpresa. Londres, San Duscherl, Segunda Familia P. En uno de los barrios más deprimentes y desolados de Londres se encontraba la primer familia, su casa te recibía con charcos de agua estancada como alfombras, la puerta estaba sostenida por una viga desde adentro, ésta muchas veces rechinaba, el piso de madera podrida dejaba mucho que desear, aparte de salir corriendo del lugar. Los libreros tenían polvo y telarañas, dos cuartos habían sido invadidos por las plantas voraces que poco a poco agrietaban algunas paredes de concreto y mármol. Aquí vivía Sir. Fred y sus cinco hijos, aunque uno solamente quedaba con vida. -¡¿Cómo es eso de que la Primer Familia sepa de nuestros planes?! -preguntó Sir. Fred desde el sillón apestoso y gastado-. -Lamento todo esto padre, pero si me das oportunidad de... -Basta. -Perdon, padre, es que buscaba redimirme. -Oí que LET te llevó a prisión por hurgar en sus oficinas, que yo recuerde nunca te envié para una misión así, oh, esto me hace recordar cuando todos se retorcían de agonía mientras compraban nuestro medicamento, quisiera volver a esas épocas. -Eso ya pasó hce tiempo padre, para aclarar... no tuve que ver con ello. Yo transitaba normal cuando me atraparon. -Lo sé, fue Lilliat. -¿El arquitecto?, é-él no es capaz de tal cosa, es un cobarde desde ese viaje de negocios que tuvo, ¿cómo pasó? -Debías reunirte con la científica esa, esa tal Hanna, ella te confundió con Lilliat, ¡y le mostró la entrada a la cripta de LET! -Yo no contaba con ello, de verdad... -Sabes hijo, hubo una linea temporal en la que Lilliat ganaba -dijo levantándose de su sillón mientras sacaba de su saco un rombo dorado-. -Espera, ¿vas a..?, ¿vas matarme? -Es por el bien de mi poder. -¿Es por ello que murieron los otros tres verdad? -Ve con ellos al infierno. Sacó una pistola le disparó, enseguida el rombo empezó a vibrar violentamente, aferrando -Listo. Este hombre dejó el rombo en su brazo, éste desgarró carne y se introdujo hasta el hueso, esa noche el señor Fred sintió la peor agonía de su vida. Reino Unido, Dover, exactamente dos días de viaje, un día después de la muerte de Aldo... Lilliat sostenía el medallón con sus fuerzas, sabiendo que se enfrentaría a la Familia de su abuelo. -Joven Lilliat, tendrá que bajarse en unos metros por que lo demás sería ya por barco. -Gracias. Lilliat esperaba un viaje corto, ir por su familiar y atacar a LET y a su abuelo, ya era algo de noche y decidió pasarse por un pueblo, ahí encontró una posada. -Buenas noches amigo, ¿quieres pasar la noche aquí?, sólo 10 monedas la noche. -Sí, supongo que está bien. Pagó su habitación y la dueña lo acompañó hasta arriba. -Llámame si necesitas algo. Asintió. Se acostó en la cama y miró el techo mientras pensaba, luego su vista se nubló y cedió al sueño... Todo estaba obscuro, no podía distinguir las figuras, parecía un paisaje aterrador, irreal, con lámparas de petróleo, calles adoquinadas llenas de hojas secas, edificios altos y árboles secos, ¿era el infierno?, ¿el cielo?, no sabía y estaba espantado. -Lilliat Pryce -se escuchó la voz de alguien retumbando por esa especie de ciudad-. -¿Quien, quién eres tú? La voz se calló, poco a poco el suelo temblaba dando origen a un ser luminoso. -Te daré una segunda oportunidad, sólo por que eres de la familia. -¿Segunda oportunidad? Lilliat no pudo plantear una sola pregunta, por que todo se desvaneció arrojando al joven en aquella visión. -Despierta, asesino. -¿Q-qué? Lilliat se levantó del suelo musgoso, todo para darse cuenta de que estaba en la cárcel. -¿Qué?, no, no, esto no está pasando realmente, ¿verdad? El guardia abrió las rejas, para que otros le tiraran una cubeta de agua fría. -Y te dignas en hacerte el confuso, eso no funcionará para que salgas. -Yo no entiendo que pasó, me desperté con la carreta destrozada y... -Y llegaste a fastidiarnos con tu existencia, ¿quieres que te explique que asesinaste a un pobre hombre que tomaba en la posada? -No se olvide de los oficiales heridos señor. -Eso. Te escondiste bajo la mesa, atacaste a unos oficiales con una pistola mientras delirabas algo. -Yo... yo no pude hacer eso, soy inocente. -No me veas la cara de tonto. -Por favor, debo ir a Londres, a contarle esto a mi padre. -Muy tarde hijo -dijo su madre entrando intentando no soltar una lágrima-. -¿Él está muerto?, dime madre, dímelo. -Yo no te crié así, no te criamos para que fueras un asesino. -Yo no hice eso, ¿hay pruebas? Se le entregó una fotografía, dio un vistazo. Era él, disparando a un oficial. -Ustedes pueden quedarse el tiempo que gusten, pero me temo que su hijo tiene que salir inmediatamente de Dover, se le ha removido de su cargo de arquitecto y se le han quitado todas las armas. -No por favor, usted no puede hacer esto, por favor, mamá, haz algo. Lilliat sufría, su madre se destrozó al verlo, le regaló un beso y le susurró: -Vive feliz Lilliat, o como quieras llamarte de ahora en adelante, tú no tienes nuestro apellido ni tu nombre. -No... no me digas que... -Fue la decisión de tu padre, pero... se fuerte hijo -dijo la madre de Lilliat apretando fuerte a su hijo con un abrazo que no quería romper-. Los guardias se lo llevaron. arrebataron los brazos de Lilliat de su madre, o... al castaño... después de todo, no compartió apellido con los Pryce , Lilliat era adoptado, sí, huérfano a los seis por una guerra en su natal Irlanda, él fue adoptado por Mellisa Pryce y Maxwell Pryce, los cuáles habían perdido un hijo hace tiempo, Maxwell tenía miedo de perder a su nuevo hijo algún día, Lilliat fue lanzado lejos de las murallas de Dover, mientras por primera vez, sufrió en su vida, sin rumbo fijo, sin su fortuna, sin su empleo, sin familia, sin nombre ni apellido. Lo había perdido todo, no había ganado nada.
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