Ante los encantos del prostituto

Restaurante de la coincidencia pt. 1
Llegó el día "esperado". Tengo puesto un traje casual para esta ocasión. En este momento, miro al gran espejo que tengo en mi cuarto. "Luzco bien". Me dije a mí mismo. Bajé del auto en el que me había embarcado, pisé la superficie y observé el lugar en que me había quedado: Personas con un vestir fino y elegante, desde mujeres con bolsos costosos y tacos altos hasta hombres empresarios vestidos de trajes. Inspeccioné la zona, llena de tiendas de ropa, cafeterías, bares y grandes restaurantes. Entre ellos en el que iba a tener mi cita con aquella amable y linda señorita. Miré mi reloj que marcaban las 4:45 pm. He llegado temprano como suelo hacerlo. Entré al dicho restaurante y mi vista quedó maravillada, mesas decoradas con mantel blanco, camareros con sus uniformes impecables, el lugar estaba todo en orden, el suelo se encontraba tan brillante que hasta podría ver mi reflejo. Se parecía mucho a las reuniones en las que asisto por cuestiones del trabajo. Es un lugar perfecto, en verdad lo disfruto. Había reservado el día anterior, por lo que mi mesa estaba vacía. Me senté y el camarero me antendió, pedí lo indicado para esta cena. Me encontraba mirando el alrededor del restaurante, se notaba lo lujoso que era.Veía las mesas, personas que se encontraban celebrando ese día, entre ellas, noté a alguien que me parecía conocido, estaba a lado de algunos señores escandalosos que disfrutaban de su champán que impedían verlo mejor. Uno de esos señores se retira de la mesa, fue así cuando me di cuenta de quién se trataba. Si de pensarlo me resultaba difícil, ahora sabiendo que era él, no pude evitar impactarme. "¿Qué hace ese chiquillo aquí con todos esos hombres?" pensaba mientras me encontraba incómodo ante la inesperada casualidad. Las coincidencias existen, es lo que trataba de entender. Aquel muchacho no llevaba un traje formal, rodeado de hombres de mediana edad, excepto por uno, otro joven que llevaba puesto un gran abrigo elegante. Aquel sujeto lo notaba muy amable y cortés con ellos, por otra parte, el muchacho de piel pálida se encontraba algo incómodo ante esa reunión. Lo peor de todo esto, era mi extraño impulso de acercarme al joven, sentado aquí, me sentía intranquilo. Entre mi vista pasó una hermosa mujer de vestido rojo, tacos medianos y cabello largo de color castaño. - Ho-hola.- con timidez habló aquella mujer. Debido a que estaba distraído tarde en reaccionar y responderle: - Oh, disculpa.- me disculpé mientras me paraba.- Toma asiento. - No es nada, gracias.- tomó asiento. Agregó: - ¿Ya ordenaste? - Por supuesto, habíamos quedado en eso.- respondí mientras miraba más allá de ella. La joven se dio cuenta de esto, sin embargo, lo dejó pasar desapercibido. Platicamos de lo que en estos días solíamos mensajearnos, no digo que no disfruté de esta escena, sino, que en este momento hay otro asunto del que analizaba. En el rato en que podía, miraba aquella mesa donde se encontraba el joven, percatándome de todas sus reacciones. - Cuando el chico falto de prudencia intentaba molestar a su compañero de cinta azul, me causaba tanta gracia. - Ah...sí, leí un poco de esa novela, me pareció interesante, eso logró captar mi atención. - Me dijo que le gustaba mucho las novelas de misterio, he leído sobre... El permanecía callado y distante, todo lo contario a como lo conocí. Cuando rara vez alguien le decía algo, daba una pequeña sonrisa mientras respondía, sonrisa que se desvanecía al instante y su mirada perdida, cuando lo dejaban de mirar. Su incomodidad era notoria, o al menos lo fue para mí. - Entonces...¿lo ha leído? - ¿Eh? sí, eso creo, tu resumen me resultó bastante llamativo.- mentí al respecto. En un solo momento de descuido, el joven ya no estaba en esa mesa, se había marchado. - Disculpa, tengo que ir un momento al baño, ¿puedes pedir el postre por mí? - Sí, sí puedo.- asintió la joven de buena manera. Caminé dando largos pasos hasta llegar a los baños, lo más probable es que se encontrara ahí. Mientras caminaba en mi mente repetía: "¿A qué quieres llegar con esto?" A pocos metros de llegar al baño de hombres, a lo lejos escuchaba...sonidos extraños. Por apresurarme, no me percaté que no había una sola silla vacía, eran dos, entre ellas la de uno de aquellos señores. Sin saber como reaccionar, me quedé apoyado en la pared, cuando debería ir a la mesa donde la joven me esperaba...
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