Ante los encantos del prostituto

No te contradigas
Viernes por la tarde, un día emociante para todos, por supuesto, ¿quién no espera a que el fin de semana llegase y poder disfrutarlo? Ya sea salir a pasar la noche con tus amigos, ir de cita con tu pareja o quedarte en casa solo, con un libro en tu mano y dar sorbos a una copa de vino, (me incluyo en esto). No obstante, esta vez, realmente me encuentro ansioso y nervioso a la vez. Estoy esperando a que sea hora de irme y quedarme a descansar en el departamento en el que vivo, junto a mi pequeño Xion estar acostados mirando alguna película de mi agrado. Estos días han sido estresantes para mí, tener que lidiar con cosas que no son de interés propio ha sido agotador. - Sr. Sand, he terminado lo que me encargó, creo que ahora puedo retirarme.- dice Adair emocionado. - Sí, está todo bien.- me acomodé los lente mientras inspeccionaba las carpetas que me había entregado para asegurarme de que todo estaba en orden. - Si es así, entonces me despido. ¡Que tenga un lindo fin de semana, Sr. Sand!- me dijo Adair con gran exaltación. - Igualmente.- le respondí. Adair estaba a punto de dejar la oficina de no ser por mi improvista pregunta. - Quería consultarte algo, espero no ser molesto. - No se preocupe, ¿qué desea saber?- me contestó amablemente. - Se trata...bueno, es difícil decirlo.- dije con una mirada vacilante.- ¿Qué sueles hacer después del trabajo? - ...- mi compañero palideció ante esa pregunta, por lo que supuse que fue atrevido de mi parte, es decir, apenas nos conocemos. - Lo siento, fue atrevido de mi parte, solo fue una pregunta casual, puedes ignorarla. - No, no, no, para nada.- negaba Adair con una sonrisa nerviosa.- Respondiendo a su pregunta...pues, suelo llegar a casa y tomarme una ducha para luego cocinarme algún platillo de mi gusto. - Ya veo, tienes novia, ¿no? - ¡POR SUPUESTO!- contestó con un tono de voz alzado y su rostro de varios colores. - Entiendo...de seguro tu forma de vivir cambia, ¿o me equivoco? - No, no se equivoca, es así, se vuelve interesante en ciertos puntos...- me respondió nervioso.- Bueno, debo irme, me están esperando, jajaja, tenga un buen fin de semana. - Eh...sí, igualmente.- respondí, admirado de su manera de actuar. "¿Así que en ciertos puntos?".- pensé en esa pequeña frase mientras recordaba mis anteriores relaciones. Me encuentro en dirección al metro, caminando por las calles que se encuentran alumbradas. Por lo general, para mí, las relaciones que tuve, con el tiempo me resultaban aburridas, con lo mismo de siempre, por lo que era de esperarse que termináramos en poco tiempo. Supongo que mayor parte de culpa la tengo yo, ya que nunca me he declarado a una mujer. Me resultan atractivas de mirar, pero no siento algo más que eso como para formar una relación seria. Además, ellas son las que me han propuesto juntarnos y yo he aceptado. Luego, me reniegan por la poca atención e interés que les doy, situación que es...del todo correcta. A pesar de dar todo mi esfuerzo, parecen no resultar, además, creo que no forzaría algo que en primer lugar no me interesaba. Después de un agotador día de trabajo, por fin llegué a casa. Me saqué los zapatos en la entrada, y saqué con fatiga mi saco. Mi gato, como era de esperarse, viene a mí estirándose con gran pereza. Avancé por el pasillo en dirección a mi cuarto mientras Xion se cruzaba entre mis piernas. Me desaté la corbata y desabotanaba mi blanca y ajustada camisa hasta que una una vibración vino de mí. Era mi celular, que tenía en el pantalón. Alguien me llamaba, su número me parecía desconocido, aún así contesté: - Hola, soy yo, la chica del metro, no sé si me recuerdes, jaja.- dijo una voz fina y cálida. Se trataba de la joven que había ayudado ayer en el metro, su voz me resultaba muy agradable. - Por supuesto que me acordaría, dime, ¿cómo estás? - Ah, yo estoy bien, ¿qué hay de usted? - Me alegra escucharlo.- respondí cortésmente.- En mi caso, todo está en orden. - Ya veo...bueno, llamaba para...para preguntarle si mañana...usted, se encuentra ocupado.- escuché como decía cada palabra que daban a notar su vergüenza. Esto me causó algo de gracia, sin embargo no deje que se expresara. - No, no tengo nada importante que hacer. - ¡Qué bueno! Es que quería decirte si querrías ir el domingo a un restaurante, dicen que es muy bueno. - ¿En serio? Suena bien, te invitaré ahí, ¿en dónde queda? - ¿Eh? No, no quiero que sea así. - No está mal, tendré la oportunidad de invitar a una agradable señorita. - ¡Ah! Pues, yo...bueno, queda en la calle XXX cerca del XXXX. Te parece a las 5:00 pm. - Oh, sé de que restaurante hablas, hace poco escuché de este. Por la hora por mí esta bien, nos vemos el domingo ahí. - Bien. Adiós, cuídese.- dijo aquella chica emocionada. - Igualmente.- colgué la llamada. Normalmente no suelo aceptar este tipo de invitaciones, pero me di cuenta de que realmente deseaba que aceptara, por lo que lo hice. Además, es muy simpática, una agradable dama de pequeña estatura. También, no era la primera vez que habíamos platicado, de hecho, ayer nos habíamos mandado mensajes y me di cuenta que coincidíamos en muchas cosas, desde libros hasta otros tipos de pasatiempos como mirar las estrellas a través de un telescopio. "Estar con la persona que realmente deseas". me encontraba acostado en mi cama cuando de repente esa frase cruzó por mi mente acompañada de algunos recuerdos obscenos, por lo que me senté de inmediato. Ya lo recuerdo, lo dijo...aquel joven, el joven diablo. Empecé a recordar esa noche en aquel hotel. Lo veía todo, absolutamente todo, su actuar, su voz, su delicado y pálido cuerpo; por lo que comencé a sentirme cada vez más "ansioso". Por cierto, ¿se comportaba así con todos? Es decir, recitaba frases en el acto. ¿O tal vez era por su embriaguez que lo hacía hablar sin sentido? Lo que realmente sé, es que era muy, muy habilidoso con sus manos. - ¡Suficiente! Un error como ese no volverá a pasar.- me dije a mí mismo antes de que la lluvia de pensamientos lujuriosos de aquella noche me atacara. Es mejor dejar las cosas así, igual, no quiero y no nos volveremos a ver más...
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