Las crónicas de un guerrero.

Día a día.
Dvargar, dentro del territorio de los enanos. Entrando a la puerta del palacio y acercándose hacia el trono, uno de los mensajeros, inclinando su rostro ante el rey Enano, llamado Couler, uno de los Enanos más altos que haya estado en el trono y en toda la tribu. —Mi rey.— —Dime, ¿Qué sucede?, ¿Qué noticias me traes?— —Mi señor, nuestro grupo enviado fue detenido por los terranos, lograron prevalecer y han regresado solo 3 de los 15 que enviamos.— Aún sosteniendo su posición sobre tierra, esperando respuesta y no morir en el intento por el rey. —Ya veo.— Levantándose de su trono, dando un suspiro. —Maten a los tres.— Aquel Enano, nervioso, objetaba por lo dicho de su Rey. —¡No quiero objeción! ¡o si no quieres que te ejecutemos junto con ellos!— —¡Si mi señor!— Temblando y sin levantar la cabeza sale de la presencia del Rey Enano. —Cariño, te arrugarás si te enojas.— Al fondo de aquel gran cuarto, decía su esposa con un tono muy amable. —Lo siento cariño, solo que no toleraré más fracasos, nuestra tribu nunca a perdido contra los Terranos, y no seré conocido como el único rey que perdió contra ellos.— —Tranquilo, mejor ven a mí.— El rey caminó hacia ella, pensando en cómo aplastar a los terranos. Ya de mañana, el sol emitía sus primeros rayos hacia Elquia la capital del territorio de los Terranos, dentro de los aposentos de la joven princesa, entraba la sirvienta que la atendía. —Señorita, buenos días, es hora de levantarse, por favor.— La joven, aun en la cama, negándose a despertar, a lo que la sirvienta seguía insistiendo. —Su hermana me castigará si no va a la escuela, y si se entera que no fuiste ayer me cortará la cabeza y no quiero eso.— —Ella no haría eso y ¿Cómo supiste que no fui a la escuela?— —Porque su amiga Sara vino ayer para saber por qué no habías ido a la escuela.— Viendo que no había de otra forma, al fin decide levantarse de su cama, quitándose las pijamas y preparándose para un nuevo día. A salir del castillo preparada para la escuela subiendo junto con su sirvienta al carruaje, la joven pregunta por su hermana. —Ella salió de temprano para seguir coordinando el frente.— La joven asumía que no vería en todo el día a su hermana, observando el recorrido hacia la escuela, que es la mejor escuela de élite en el territorio de los Terranos. La carreta se detenía frente a la escuela, abriendo las puertas del carruaje, la sirvienta le deseaba buen día al momento de bajar. La joven con una sonrisa se despedía de ella. "Bien, aquí vamos una vez más." Se decía a si misma. Entrando a la escuela que era sumamente grande con adornos brillosos y aulas grandes, digna de una escuela para los jóvenes que tomaría el futuro de Elquia. Al llegar a su salón que es conocido por ser el más grande, con personas fuertes y capaces. saludando a todos los de ahí. Un grupo de su salón se acercaba a ella, ya que la joven a pesar de ser de la realeza era popular entre todos los de la escuela, ya que también reconocían su poder. Todos le daban la bienvenida, refiriéndose a ella como "la Princesa" —Les dije que pueden llámame por mi nombre.— —Discúlpenos princesa.— Al ver que seria imposible el convencerlas, ellas preguntando del por qué no se había presentado ayer a la escuela y sin poder decir la razón del por que. —Nos enteramos por ahí que el nuevo Kriger ha llegado a nuestro mundo y queríamos saber si ya lo conociste.— —¡Vaya!, que rápido se enteraron, si ya tiene más de una semana que llegó… — Al oír eso todos gritaron de que ya estaba aquí. Colocando sus manos en su carta a causa del error y la vergüenza, ya que la llegada del Kriger era completamente un secreto para no alterar a los seres de cada tribu. En ese momento eran interrumpidos por el maestro de esa hora, todos separándose de la joven y regresando a sus lugares. —Muy bien muchachos, todos a sus asientos.— Cerca de la cabaña del anciano, los tres jóvenes entrenaban, Atha y Sasha tenían un duelo en el que el brillo de la daga era lo que lo motivaba a seguir entrenando, mientras que Nerón practicaba sus tareas del día que el maestro le dejó y el anciano supervisando a cada uno de ellos, recuerdos pasados regresaban a él. Un adulto Nablus —Nablus, ¿estás consiente de lo que estás tomando?— —Si, no puedo dejar que mi vida sea un fracaso, al hacer esto, sabré que todo esto habrá valió la pena.— —Tomar al siguiente Kriger será complicado y te costará la vida.— —Es por eso que tengo que irme, gracias por todo, te echaré de menos mi amigo kandler.— —Ten, quiero entregarte esto.— —¿Qué es esto?— —Plantalo dónde bien te parezca, durante el día te cubrirá el sol, durante la noche te mantendrá abrigado y en los días malos te será refugio.— —Muchas gracias amigo, fue un gusto haberte conocido.— —Adiós, amigo mío y mucho éxito, cuando el venga a mí lo recibiré con los brazos abiertos.— —Muchas gracias.— Saliendo del campamento, Nablus observaba el gran camino que le esperaba, se alejo de aquel lugar, esperando que todo saliera bien, como lo habían escrito. Nablus seguía observando a Atha, percatándose de que ya ha superado a Sasha. Este decide colocarlo con Nerón —Mi joven discípulo, es hora de entrenar con Atha.— Nerón colocando su mirada en Atha y dando un suspiro, no queriendo hacerlo. —Está bien maestro, lo haré.— El anciano llama a Atha, que ya hacia descansando con Sasha, esta dejándola a ella corre a donde están el anciano. —Gracias Nerón, bien Atha ahora es turno de aprender algo con Nerón, ¿listo?— —Aquí ya no es cuerpo a cuerpo, ahora es cuerpo contra magia.— Ambos se colocaban en posición, uno frente al otro a unos cuantos metros de distancia. El maestro daba la indicación de iniciar un pequeño combate. Dentro del meritorio de los Terranos. El maestro terminaba de dar la clase y esta salía del salón, todo el salón empezaba el alboroto y algunos jóvenes se acercaban nuevamente a la joven princesa, estos lanzaban varias preguntas a la joven acerca del Kriger. La joven solo se limitaba a decir que aun estaba en búsqueda, "aun no estaba en Elquia". —Que lastima.— Decía otra de sus compañeras, acercándose otro compañero, llamado Brown. —No hay necesidad de que Kriger esté aquí, el reino tiene guerreros fuertes y tenaces con los que puede confiar. Diciéndo en tono altanero. —Además mi padre y su equipo pondrá fin a esto, también podrían llamarnos a nosotros, el grupo tiene personas capaces, como yo, por ejemplo.— —No creo que los profesores nos envíen a una guerra.— Sara negaba lo dicho por Brown —Entonces tendré que ir yo.— Con un tono orgulloso. La princesa ignoraba lo que decía él. Una joven interrumpía aquella plática preguntaban por la joven princesa. Con vos alta y levantando la mano respondía ella, ambas jóvenes salían del salón. —¿Para qué la querrán?— preguntaba uno de los chicos de ahí. —¿No ves que pasó a los octavos en el torneo?— Sara respondía. —Aparte de ser la princesa, ella es muy fuerte. —No por nada le dicen la destello de fuego.— Por el pasillo, yendo a donde está el supervisor, caminando la más rápido posible, pensando dentro de sí "No debería estar aquí, debería estar buscando al Kriger." AL llegar al salón del área de entrenamiento, tanto el supervisor como todos los que participarían estaban reunidos ahí, Axa se disculpaba de su retraso a lo que el coordinador, sin decir mas, iniciaba con lo que tenia que decir. —Como todos ya saben la siguiente semana se llevará acabo los octavos del torneo y como ya tienen a su oponente, solo les daremos el itinerario de que día van a participar y aquí está la coordinadora de esta semana del torneo, Siria, por favor.— —¡Escuchen con atención jóvenes, les diré que día les toca participar, así que pongan atención.— Terminando de la junta del torneo de la siguiente semana, Axa salía rápido ya que estaba impaciente con retomar su búsqueda, pero era alcanzada por una de sus compañeras con la que estaba en octavos llamada Mariel, tomándola desapercibida. —Es bueno que hayas llegado a octavos— —Bueno... ehhh gracias y que bueno que estés tú también, no te ves como alguien fuerte pero que bien que estés, no me lo tomes a mal, por favor.— —Gracias, está bien, daré lo mejor de mí, y espero verte en los cuartos, peleando contra ti.— —Si, espero pelear contra ti.— —Te toca en el segundo día, ¿no?— —Así es y a ti en el primero, entonces veré tu participación.— —Muchas gracias.— Ambas se despedían, la princesa camina en dirección a la salida intentando escaparse de la escuela encontrándose con Sara su amiga en el camino. Sara le preguntaba si estaba bien, ya que Axa se veía algo preocupada y acelerada, Axa titubeaba al no saber que responder, volteaba a todos lados, Sara no sabia que hacer y solo crecía su preocupación, pensaba que solo estaba nerviosa por los siguientes días, aun que era difícil que Axa lo estuviera, conociéndola, era otra cosa mas importante que la siguiente semana. Sara le mostraba su apoyo en lo que sea a Axa, al ver a Sara, respiro profundo, pensó y finalmente le comento que estaba en búsqueda del Kriger, con sorpresa actuó Sara ante lo dicho por Axa. —¿Sabes por dónde está?— Axa seguía tartamudeando por no saber con exactitud su ubicación, habían tenido indicios de donde buscar, he incluso, se creía que ya estaba en el territorio de los Terranos. —Mi hermana lo está buscando, y uno de sus hechiceros le dijo que está en nuestro territorio eso hizo que buscara con tanto denuedo así que estoy en eso, ayer fui a una aldea un poco lejos de aquí pero no hallé nada así que mañana tengo que buscar un poco más lejos.— Eso daba a entender a Sara el por que no llego a la escuela ayer, eso preocupo a Sara, las acciones que tomaba la joven princesa del salir de la capital, con todo lo que estaba pasando. Axa le platico su estrategia del sol siguiente, en el cual irían aun mas lejos a seguir buscando a lo que Sara negó rotundamente el acompañarla —¡No! no podemos faltar a la escuela.— Su respuesta disgusto a Axa, a lo que empezó a chantajearla por medio de se seguridad. —Bueno, está bien, tendré que ir sola, ¿Qué tal si me pasa algo malo y no hay nadie que me ayude?— Axa, en su intento de persuadirla, sabiendo que Sara era una chica dulce y que se preocuparía por su amiga, al no poder convencerla, decide irse, Axa, al separarse de Sara es detenida por esta y sin mas motivo, accede a acompañarla, resultando el plan de Axa. —Espera… no puedo dejar que vallas sola, tendré que acompañarte.— Axa brinca de alegría y emoción, por saber que ira con ella, Sara intenta detener tal alegría que la condiciona a lo que la joven accede. —Pero si no encontramos nada, dejarás de buscarlo y darás lugar a qué los guardias lo encuentren.— Ya en la cabaña del anciano, el tiempo había pasado considerablemente, Sasha, sentada un árbol derrumbado, sus bostezos eran constantes en ella, ya no prestaba atención en ambos jóvenes, ya hace rato que perdió el interés en ellos. La joven esperaba una gran batalla, pero, no era en este caso. El anciano, aun paciente observaba que ninguno en todo el rato pudo tocarse, ya que Nerón al colocar una barrera le impedía el acceso a Atha. Atha, al ver que no podría acercar a Nerón, decidió parar. —¡No dejaré que me toques.!— Nerón gritaba a lo lejos en tono altanero. —Si, ya lo sé, ¡no me lo tienes que repetir.!— Nablus intentaba calmarlos, de la nada, el anciano noto la presencia de Zhou que salía del árbol donde estaba sentada Sasha, un Driade de gran altura, delegado, como si fuera parte un árbol, lo único con lo que traía puesto era un tipo short de tela, su cara era como una máscara con dos orificios en lugar de ojos, su cabellos eran ramas que formaba su cabeza, en su mano un gran báculo. sorprendiendo a Sasha y a Atha dejándolo impresionado. Aquel ser era el que vigilaba las tierras del anciano y este le daba alojamiento. —¿Dónde estabas Zhou? —Viejo, fui a dar un paseo, en el lago se volvieron a poner Terranos, me dijiste que te avisara si volvían a ponerse.— Sasha preguntaba al anciano de que se trataba. —Los lugareños sacaron a un grupo de Terranos que intentaban llevarse la pesca del pueblo, a lo que ellos me pidieron ayuda, y pudimos sacarlos de ahí, le dije a Zhou que me avisara por si regresaban, será bueno para ustedes, mas entrenamiento, mañana vamos a ver que sucede y después, ¿por que no a pescar?— Sasha con entusiasmo, le encantaba la idea, a Nerón no le importaba siempre y cuando, ayudara a su maestro. Región de Car, frontera del territorio de los Terranos. La oscura noche los cubría, apenas la luna les tocaba, tres jóvenes muy similares, formaban parte de los Terranos, los llamaban los trillizos, entre los dos jóvenes una chica, se presentaban ante un gigante de roca en forma humanoide, los tres agachaban la cabeza, aquel humanoide, les hablaba con una voz grave. —En estos momentos el Kriger no es rival para ustedes, así que les será fácil el poder capturarlo, tráiganmelo con vida.— Uno de los trillizos, preocupado por saber si estaría acompañado por aquellos que los han invocado. Aquel ser confiaba en los jóvenes y en su fuerza dándoles libertad de hacer lo que quieran con los demás que lo acompañan priorizando la captura del Kriger. Sin dudar mas los tres salieron de la presencia de aquel individuo. La mujer con las garras retractiles se acerca a este ser dudando de la capacidad de estos, siendo mejor que ellos mismos hicieran la tarea. —Se que sería más fácil pero llamaríamos la atención de los que nos vean y no querías eso o ¿si?— Negando lo dicho por aquel, ya que aquella mujer no le agradaba la idea de ser vista y sin seguir oponiéndose decide esperar junto con esta, a que sea capturado y traído ante estos individuos.
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