Las crónicas de un guerrero.

Primer suspiro.
Una sensación se apoderaba de una joven princesa que estaba en el jardín, dejando todo y yendo a donde estaba su hermana, corriendo por todo el palacio subiendo por las largas escaleras pasando por un largo pasillo, llegando al cuarto de su hermana y entrando de golpe. —Hermana ¿lo sentiste?— Agitada e intentando retomar el aliento. —Si— Una mujer sentada enfrente del espejo mientras era peinada por una de sus modistas. —Ha sido invocado el nuevo Kriger— Un asombro en su rostro de aquella joven. —Pero ¿Quién lo ha invocado?— Seguia la joven princesa colocando su mano en su menton. —Alguien que sabe de la situación y que tenga acceso a la daga dorada— Dice con certeza la reina. —¿Pero no decían que la daga fue extraviada en la última guerra?— —Así fue, pero alguien lo ha encontrado. ¡me alegra que él esté aquí! ¡que emoción de por fin conocer a uno! hermana reúne a los generales, ministros y consegales para una reunión, por favor.— La joven asintiá con una sonrisa en su rostro y salía de ahí, la Reina con una alegría dentro de ella y con su emoción al tope usaría todo para encontrarlo cueste lo que cueste. Durante la tarde, los generales, los concejales fueron reunidos en la sala del consejo junto con la reina. Todos se preguntaban el porqué de la inesperada reunión, creyendo que se volvería a hablar acerca del conflicto con las 2 tribus, siendo otra la cuestión, la Reina accedía a la sala donde todos la esperaban, sin tomar asiento y dando un suspiro, comentaba… —La razón por la que los convoqué a esta improvisada reunión es que alguien de las tribus invocó a un nuevo Kriger.— Todos los de la sala se asombraron de tal hecho, ya que creyeron que al perderse la daga, era imposible invocar a un nuevo Kriger aun que no todos se maravillaron, ya que el último falló en su misión y dudando del nuevo. —Se reunirá un equipo de búsqueda alrededor de nuestros territorios e iremos con las demás tribus que nos permitan buscarlo con ellos.— —Disculpe mi reina, pero, cabe la posibilidad de que los enanos lo hayan invocado para que actúe en contra nuestra y que lo incite a atacarnos con el gran poder que tiene.— —Cabe esa posibilidad, pero y ¿si no es así? Pueda ser que sea uno de nuestros aliados.— —Tenemos que buscar a los hechiceros restantes, tal vez ellos tengan indicios de donde encontrar o que alguno lo haya encontrado.— Decía uno de los generales. —Es por eso que se harán grupos de búsqueda, necesito gente experta en el sigilo, no quiero que entren en conflicto con las demás tribus, teniente cole, necesito que se haga cargo de encontrarlo por favor. Todos acataban la orden de la Reina, uno de los generales mencionaba el nombre de Selina, ella era la hechicera encargada para la tribu de los terranos a lo que la Reina ignoraba aquel comentario siguiendo con las instrucciones. —Los demás, si tienen alguna pista, quiero que se lo hagan saber a teniente Cole, por favor, es todo por hoy, ¡regresen a sus actividades!— Mientras que se daba la junta, la joven princesa esperaba fuera de la sala junto a la puerta esperando escuchar algo hacerca de todo lo relacionado con el Kriger y en ese momento salían todos, y tratando de llegar a su hermana, la reina estaba rodeada de sus tenientes y esperando a su séquito que igual esperaba a fuera, siendo interrumpida por su joven princesa. Insistiendo en ayudar con la búsqueda a lo que su hermana rechazaba rotundamente la petición de la joven, y sin poder persuadir, la Reina salía de la sala dejando a su hermana ahí, impotente, yéndose la reina con su séquito, la joven decide hacer las cosas por su cuenta, teniendo un plan en mente. —Su alteza, es necesario ver las defensas de las fronteras y sacar a todo ciudadano cerca de ahí.— —Por supuesto, no puedo dejar que ellos mueran, sería una pena, pero esperaré a que venga a mi el nuevo Kriger, si el dialoga con las demás tribus, no habrá necesidad de sacar a toda esa gente.— —Pero su alteza, eso podría pasar mucho tiempo en encontrarlo, es mejor sacarlos de la zona de peligro por que si no, las pers…— Siendo interrumpida por la reina. —No te preocupes cuando él llegue a mí, todo se solucionará.— Comentaba con una sonrisa y una confianza en si. Cuando la luna llego para empoderarse de la noche, siendo una noche despejada, ya hacían leños siendo consumidos por las llamas en la chimenea de aquel anciano, los jóvenes discutían de aquel que salió del árbol justo esa tarde. —¿Crees que siga vivo?— Se preguntaba Sasha. —No lo sé, ya es para que despertara.— respondía Nerón. El anciano sostenía las dos partes de la daga, intentando unirlas sin tener éxito. —No se sigan desgastando, mejor vallan a descansar, porque no lo han hecho, Sasha toma mi cama, Nerón tomaras mi sofá. —Pero maestro, ¿Dónde quedara usted?— —No te preocupes, estaré al pendiente por si llegara a despertar.— Respondía mientras veía al joven tendido en un gran sofá. —Está bien maestro, nos vemos mañana— Nerón, veia a su maestro y sin negar su cansancio le tomaba la palabra de su maestro, yéndose al sofá y no solo el, también Sasha se retiraba a dormir. A la mañana siguiente, nerón se despierta del largo descanso y viendo que ni el joven ni el anciano estaban, buscando despavorido por toda la cabaña, despertando a Sasha. —Oye deja de hacer tanto ruido, uno intentando dormir.— Decía Sasha con la cara en la almohada. —¡No están, ninguno de los dos!— Decía preocupado  —¿Cómo que no están? ¿ya buscaste bien?— Saliendo de la cama aun con toda la calma del mundo. —Si algo le hizo al maestro me las pagara ese sujeto, que para nada tiene el aspecto de ser el nuevo Kriger.— Con tanto enfado salían de la cabaña. Buscando por la parte delantera de la cabaña hasta que decidieron ir a la parte trasera, encontrando al anciano. —¡Maestro! ¿Se encuentra bien? ¿Le hizo algo malo?— —No, solo espera.— —¿A qué?— Mientras veía como el joven estaba enfrente de la gran muralla de árboles, contemplándo. —¿Que esta haciendo?— —Al despertar, me observo, no entendí lo que dijo, se envolvió en la manta, simplemente observo todo a su alrededor, y salió de la cabaña de muy temprano, desde entonces no para de observar el lugar.— Decía el anciano con inquietud. —Y ¿a intentado hablar con él, maestro?— Decía Sasha. —Si, pero tal parece que no entiende nuestro idioma, he intentado hacer un hechizo, pero no ha funcionado, eso es preocupante y no ha dejado las dos partes de la daga.— —¿Y ahora que es lo que aremos?— El joven al ver que la daga estaba a la mitad, tomando las dos partes y uniéndola, encajando perfectamente, regresando ese color dorado resplandeciente. Al contemplar el joven la daga y su increíble color, direccionando su mirada hacia los demás, que también lo observaban. —¿Quiénes son ustedes? ¿Dónde estoy? y ¿por qué estoy desnudo?— Aquel joven sin saber que debería de hacer observando aquellas personas que nunca había visto en su vida en un mundo totalmente diferente al que conocé. —Tal parece que ahora si no entendemos.— Sasha anonadada del cómo había sucedido, el anciano acercándose al joven.   —Hola joven, soy Nablus, soy el que pidió que te trajeran aquí Y ellos son mis jóvenes discípulos, ella es Sasha y él es Nerón.— Ambos jóvenes saludaban a aquel sujeto que salió de ese gran árbol, Sasha lo decía con más entusiasmo que Nerón. —Hola, yo me llamo Atha, mucho gusto, es bueno poder entenderlos, hace rato no entendía lo que decías, supongo que mucho de eso fue por la daga que ahora ya tiene un color muy peculiar.— —Así es, aun que desconozco mucho también de la daga. — Con avergüenza comentaba, sorprendiendo a su joven discípulo. —Yo no lo he visto en acción ya que lo que se es por los escritos hechos por mis maestros. Así que dependerá de ti, pero nosotros ayudaremos y te guiaré lo que mas que pueda. —Supongo que hay mucho que aprender. Pero ¿cuál es el porqué de que yo esté aquí? Y ¿por qué yo?— —Que tal si entramos e intentare de explicártelo y te pondremos algo de ropa.— Nablus le ensañaba el camino de regreso. —Mejor que se quede así— decía Sasha con una expresión picarona. Los demás negaban por completo lo dicho por Sasha. Dvargar, capital del territorio de la tribu de los Enanos, dentro de una caverna sumamente grande, —Tal parece que los terranos lo han invocado, si que son una bola de cobardes.— Decía el Rey de los enanos mientras se levantaba del trono. —Harán que lo envíen aquí para tratar de parar lo inminente, mi señor.— —Que te párese si hacemos que nuestro ejercito acabe con ellos y de paso lo matamos, aun que me sorprende que el este aquí, creí que la daga había sido extraviada en la última guerra.— —Bueno mi señor, el lidear con el es un asunto importante al igual que con la tribu de los terranos, pero no son nuestros únicos problemas, si no, el obtener el martillo antes de que el lo encuentre.— Decía el teniente tomando su hacha.   —Mi mas gran teniente, ese no es un problema, el martillo esta seguro donde yo solo sé. Diles a todos que se preparen para el siguente ataque.— —¡Si mi señor!— —Hace ya mucho tiempo, mucho antes de que las 7 grandes tribus fueras reconocidas, había mucho conflicto entre ellas a tal punto de que en esa época se conocía como la mayor masacre nunca antes vista, hasta que un día vino de lejanas tierras del oriente un hombre que al llegar y ver toda la masacre decidido poner orden y fundando las 7 tribus como lo conocemos hoy en día y trayendo la paz que muchos anhelaban, el fue conocido como el primer kriger de la historia y fundador de las 7 tribus, el creo una daga dorada con los restos de un ser indescriptible, partiendo en dos la daga diciendo: “cada vez que me necesiten usen la mitad de la daga como llave para que mi espíritu venga a ustedes y vendré en su ayuda” y desde entonces cada vez que surgen conflictos entre tribus pedimos su ayuda, en total hay 6 Kriger registrados en nuestra historia, tu vendrías siendo el 7mo. — —En pocas palabras ¿me estás diciendo que tengo que arreglar el conflicto antes mencionado, siendo como embajador entre naciones? — El anciano asintiá dándole a Atha la razón, a lo que el joven preguntaba cómo debería de hacerlo. —Por ahora tenemos que detener la guerra que los Enanos quieren iniciar.— Atha preguntaba acerca de las demás tribus, el anciano sorbia de su taza. —Estas están conformadas por: Tribu 1: Beligors, hombres bestias. Tribu 2: Enanos, gente de las profundidades. Tribu 3: Elfos: seres muy pacíficos e inteligentes. Tribu 4: Gigantes de hielo.    Tribu 5: Driades: son gente de los bosques. Tribu 6: Terranos: que somos nosotros. Tribu 7: Submarinos: gente de las profundidades del mar. Cada uno de ellos pertenece al árbol de la vida que es donde se sustenta este planeta y donde el primer Kriger nos reconoció y unió al árbol— Athan con asombro en su rostro de todo lo escuchado y con el corazón al tope por todo lo podría vivir, aquel joven bajaba la mirada, su respiración se empezaba a agitar suavemente pero en su rostro denotaba una sonrisa. —Tendremos que llevarte a Elquia.— Afirmaba el anciano. —¿Elquia?— Preguntado Athan. Elquia es la principal nación de los terranos, dónde la Reina se encuentra. Sasha con emocion de que la Reina se alegrará de que el nuevo Kriger esté aquí. El Maestro aseguraba con certeza de que ella ya sabía que el ya se encontraba en este mundo —¿Cómo lo sabe, maestro?— Preguntando Neron. —Cuando llega un nuevo Kriger a nuestro mundo, cada Rey de cada tribu, en automático se les informa, de una manera simultánea— Explicando el anciano. — Creo que todos ellos anhelan conocerte.— —Rayos, ya me pusiste nervioso, estar ante gente importante como gobernantes, me pone incómodo— Athan colocándose en posición fetal.  —Tranquilo, estaremos contigo, no pasaras solo.— Diciendo el anciano dándole apoyo y levantándolo. Nerón pensaba dentro de sí. "este nuevo kriger no me trae seguridad, ¿enserio es el que traerá paz a las tribus? Se ve muy patético, ni siquiera se ve como un guerrero, se ve más escuálido que Sasha." —Pero primero te enseñaremos a portar la daga y para eso Sasha te ayudara en eso.— —¡Si maestro, con mucho gusto! — Afirmaba Sasha con entusiasmo. Día 1 después de la llega de Atha el 7mo Kriger. Durante los siguientes días, se dedicaron a entrenar con la daga, al menos el poder blandirla correctamente y aprendiendo un poco de magia, aunque eso era más difícil para él, ya que los Kriger no tenían las conexiones espirituales, siendo de otro mundo, aspectos de las tribus para poder usar la magia.
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