Las crónicas de un guerrero.

El sueño
—Muy bien chicos, necesito que me pasen sus tareas, por favor — Decía el profesor frente a la clase —Si profesor— Respondiendo la mayoría de los alumnos. —¡Joven! despiertece y entrégame su tarea por favor— Decía el profesor mientras aquel joven intentaba retomar mi posición ya que estaba colocado en mi butaca con los brazos como almohada. —¿Joven dónde está su tarea?— Insistía con denuedo. —Aquí esta— Lo decía mientras miraba a la ventana evitando ver al profesor. —Excelente, joven, pero me gustaría hablar con usted despues de clases, lo veré en mi escritorio, por favor— Asintia con la cabeza, el profeta se alejaba de el, avisaba a los demás de sus tareas. Aquel joven, durante el almuerzo, sentado en el cesped, recargado en un árbol veía como los chicos jugaban futbol, pese a que le gustaba verlo, no era muy bueno en los deportes y aún que ellos en varias ocasiones le invitaron, solo lo hacían para burlarse de el, Asi que evita jugar, al menos con ellos, limitandose solo a verlo. —¡Oye!— Le gritaba uno de sus compañeros —Estás listo para la siguiente clase?— El joven comentaba que se trataba de la clase de la profesora Martínes, mientras se ponía en pie, sacudiéndose el césped de la ropa, su compañero con burla por el físico de aquella profesora, solo límitandose a responder y regresar al salón. "Nunca he tenido problema con las materias, a pesar de no ponerle mucho entusiasmo a las clases, mis compañeros piensan que soy muy inteligente o uno de los más inteligentes de la escuela, pero también antipático, eso me ha traído el desprecio de muchos y solo buscan copiar mis apuntes y tareas, aún que yo no tengo problema con ello. Desde pequeño no he tenido alguna afición, se podría decir que las cosas me parecen muy aburridas aún que soy bueno para aprender cosas, para leer libros, tocar instrumentos y para los videojuegos, pero siento que eso no me llena y ahora... sigo sin encontrarlo." Aquel joven tocaba la puerta de la sala del profesor, a lo que le daba acceso a entrar —Muy bien joven siéntese, por favor — —¿Qué necesita de mí, en qué le puedo ayudar?— Cuestionaba en lo que tomaba asiento. —Bueno, la verdad estoy un poco preocupado con usted, la actitud que ha tomado desde que lo conozco no ha sido la más adecuada, y no veo que usted quiera hacer un cambio, aún que tus calificaciones son de las mejores.— —¿Profe eso es todo?— No veía la necesidad de todo esto, pensaba el chico. —¿Ya decidiste que estudiarás o en que universidad queras entrar?— Agacho la mirada y nego, el nerviosismo se apoderaba de el ya que no le gustaba que le hicieran esas preguntas por qué no sabía que responder. —Ese es un problema, ¿has visto los folletos que te di?— —Si, pero ninguna logró llamar mi atención— —La siguiente semana vendrán representantes de varias universidades de prestigio, solo a los mejores de la escuela y eso le incluye, necesitaré que veas sus páginas web. Tienes potencial, pero te hace falta visión y carácter, no lo desperdicies— El profesor se levantaba de su silla acercándose al joven. —Puedes irte pero necesito una respuesta está semana— —Si profesor — Al salír de aquel lugar, en la mente de aquel joven se disparaban muchos pensamientos acerca de su futuro, se preguntaba si algún día podrá hacer algo grande, algo más grande que todo esto, como si el vivir se tratara de ir a una buena escuela, encontrar un buen trabajo, ganar dinero, casarse, seguir trabajando para seguir con un estilo de vida buena y agradar a la sociedad, eso sería muy aburrido, creía el. "Debe de haber algo más grande que todo esto, algo que me hiciera sentir que estoy vivo y que estoy aquí con un propósito." Al llegar cerca de casa, a lo lejos el joven veía a su pequeña hermana junto a su mamá y ellas se dieron cuenta de el, a lo que su hermana se acercaba corriendo hacia el, penso que solo es cosa de encontrar aquello que le llene, que le haga sentir que esta vivo y tal vez, el ver a su hermana balanceadose hacia el, lo hacia sentir realmente feliz. —¡Hola hermano!— Lo abrazaba con gran fuerza a lo que de la misma manera - Hola pequeña - Le respondía de igual forma con un fuerte abrazo. Su madre lo saludaba con cariño, como de costumbre, su madre era una mujer refinada, siempre se veía así era respetada por los vecinos pero era muy distraída con los sentimientos de sus hijos, pero le preocupada el futuro de sus hijos, preguntaba acerca de la escuela, que si puso atención a las clases, que si se comió lo que le habían preparado. Aquel joven saludaba a ambas, respondiendo como siempre, con un simple "bien". Su madre del bolso sacaba varias propuestas de universidades prestigiosas. Agradecía por ello, apesar de tomar el panfleto no veía mucho interés en el, siendo una de las mejores escuelas, pero, sí ya no hay otra alternativa. —¿Adivina qué? Vi a la mamá de tu amiga, ¿si te acuerdas de ella? —Si, si me acuerdo de ella, ¿cómo está? La mujer bajando su mirada —ella está en el hospital, le dió un derrame cerebral— El tono de su voz denotaba preocucion —Pobre, tan joven, espero que se recupere, deberías de ir a verla— —Si, lo haré— El resto del camino hacia la casa ya no se dijo nada mas. "Durante la noche subí a la azotea, mamá solía colocar muchas plantas ya que el espacio lo permitía y me agrada pasar tiempo ahí, papá coloco una banca y lo personalizó como un pequeño jardín. Durante esa noche se podían ver las estrellas ya que habían pocas nubes y pence en lo dicho por mi madre, recuerdos de mi amistad con ella y como las cosas nos separaron, solo llenaron de tristeza mi corazón. Estuve así por varios minutos hasta que observé a lo lejos como un gran nube se acercaba, creí que el gran viento la traía hacia mi dirección pero no había viento y se acercaba aún más, entonces me percate que esa nube tomaba forma de un gran león, que se acercaba aún más hacia mí, como si caminaba aplastando las casa, de repente oía truenos como si estos fuesen invocados por el rugido de aquel león, la azotea se iluminó me puse de pie observando el león, como no paraba de observarme, su gran rugido seguía invocando más truenos y de su boca salia un gran relámpago haciendo caer uno encima de mi, entonces... Desperté."
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