Y, ¿si tan solo nos amamos?

“La felicidad parece lejana”
El reencuentro de madre e hija se estaba dando ahora, sin embargo no de la manera que ellas hubieran querido. Katerin había descubierto recientemente que su madre estaba viva. La mujer a quien creía muerta, incluso a la que lloraba en su lápida no estaba muerta. Ella se encontraba frente a ella, este hombre la había tenido cautiva por mucho tiempo. — Mi querida Katerin, mi amor, mi vida. Es bueno al fin conocerte ya no por medio de imágenes ni videos, sino verte físicamente mi querida. Dijo Kate contemplando la con fascinación, por un momento aquel psicópata había quedado en segundo plano. — Madre, ¿en verdad eres tú? Madre, madre. No sabes lo mucho que añore verte, todo este tiempo quise conocerte. Pensé que jamás te vería en esta vida. Confesó con lágrimas en sus ojos. A pesar de estar cautivas por este hombre, su miedo se había disipado. Ahora se sentía protegida por su madre. — Uy, ¡que conmovedor! Si tanto lo deseabas te hubiera traído desde que tiempo a tu hija. Dijo Nicolás de manera sarcástica. Las dos mujeres lo voltearon a ver con rencor, él había tenido la culpa de todo. Todos sus males habían sido ocasionados por su maldad y su obsesión hacia Kate. — Nicolás, estás enfermo. Necesitas tratarte, en serio. Dijo Katerin soltándose de su agarre y corriendo a los brazos de su madre. Por primera vez podía sentir la calidez de su madre, aspirar su dulce aroma y contemplar como su rostro se iluminaba por tenerla con ella. — Mi querida hija, veo que Amery te protegió, ella cumplió con su promesa. Ella y yo fuimos engañadas por ese engatusador. Dijo Kate mientras abrazaba con cariño a su hija Katerin. — Ahora, te toca decir a ti, solo si escucho esa palabra de tus labios dejaré que estés por un tiempo con tu bastarda. Dijo Nicolás con un tono poco amigable. — Por favor, querido esposo. Deja que mi hija se quede conmigo. — Está bien, aunque te falta un poco más de dulzor en tu voz. Te dejaré que estés con ella por un tiempo, luego ya veré una manera para no levantar sospechas. Además, que ese pobre diablo de Denilson apareció, así que me tuve que encargar de él. Mencionó esbozando una gran sonrisa. Aquello lo llenaba de orgullo. Él había traicionado la amistad que Denilson le había ofrecido por tanto tiempo. Kate se alteró, pero, no lo mostró. Sabía que si lo hacía solo causaría que este loco atentara en contra de una de ellas, lo más probable contra Katerin. — Bien, disfruta de tu hora con tu pequeña hijita. — Ey, antes de que te vayas suelta a mi madre. Si es que tanto presumes que la amas, dale un trato humano y no esté que le estás dando. Dijo Katerin con valentía. Nicolás se giró, la miró y luego rió. Ella pensaba que no lo haría, sin embargo, la liberó de aquellas pesadas cadenas. — ¿Contenta? Ahora, debo de ir a hacer mi parte del plan. Dijo Nicolás saliendo de aquella habitación y cerrando con llave. Katerin al estar solas en aquel lugar comenzó a buscar una salida. Si algo había aprendido de la vida y de las películas de acción que solía ver, era que siempre había una salida por muy difícil que esta pareciera. Cómo había aprendido, rápidamente sacó el segundo teléfono que llevaba de repuesto, colocó el chip que previamente había quitado al anterior teléfono y lo encendió. — Te sacaré de aquí madre, ya lo verás. Confía en mí. Le dijo en un murmuro. Primero pensó en llamarle a Alejandro, sin embargo, rápido desistió a esa idea y optó por mandarle un mensaje de texto. Enviándole su ubicación exacta y el número de personas que estaban en aquel lugar. También por cuantos cuartos debía de pasar para encontrarla. Después de alertar a Alejandro, mandó un mensaje a su madre Amery. A quien pidió que detuviera a Nicolás y le siguiera la corriente. Katerin estaba planeando algo digno para este despiadado hombre. Las cosas no se quedarían así. Kate por su parte, miraba con orgullo a la muchacha fuerte que tenía a su lado. No tenía duda, ella había sido criada por Amery. Katerin rebuscó por toda esa habitación, hasta que se topó con el túnel de ventilación. Antes de subir, busco algo con lo que atorara las aspas del ventilador. Con autosuficiencia tomó la herramienta, subió y luego le ofreció la mano a su madre. Esta sin pensarlo dos veces, se sujetó de ella y juntas comenzaron a deslizarse por aquel estrecho lugar. Con movimientos lentos y silenciosos se movían por ese lugar, ellas deseaban con tantas ganas volver a ver la luz del día y poder respirar aire fresco. — Ya casi madre, solo un poco más y ya disfrutaremos de nuestra libertad. Katerin ánimo a su madre. ... Mientras tanto, las búsquedas por Katerin aún seguían, todos se habían movilizado. Más cuando Nicolás había dicho que un hombre lo había despojado de su auto y de Katerin abordó. Había hecho un gran alboroto, su teatro fue creído por todas las personas que lo habían escuchado, excepto Amery que ya conocía la verdad. «Por cuánto tiempo este maldito me vio la cara, no puedo creer que haya sido engañada por su falsedad. Me niego a creer que fui cegada por su falsa generosidad. Todo en él era inverosímil.» Pensó Amery mientras se reservaba toda su frustración en una pequeña sonrisa mientras estaba frente a la prensa. — Pido la colaboración de todos. Por favor, encuentren a mi querida hija, si la encuentran o saben donde se encuentra les daré una gran suma de dinero. Aproximadamente dos millones de dólares. No me importa el dinero mientras mi pequeña aparezca. Declaró frente a los periodistas, quienes conmovidos por su bondad comenzaron a transmitir sus palabras a la sociedad. Alejandro estaba cada vez más cerca al lugar que Katerin le había mandado, se había puesto en marcha con más hombres de su confianza, él salvaría a la mujer que tanto amaba. Al llegar, bajó rápidamente, sin esperar se movilizó frente a la casa y estaba a punto de adentrarse a aquel lugar, cuando vio a dos mujeres aproximarse hacia él. Con asombro contempló a Katerin y a la mujer que había visto en los retratos de su casa, a la señora Kate. Las dos venían con el cabello esponjado. — Fui difícil, pero logramos escapar desapercibidas. Bueno, creo que es momento que vayamos a darle una visita a ese hombre malvado. Dijo Katerin con seguridad. Kate asintió, ella más que nadie en el mundo necesitaba hacerle pagar por todo lo que le había hecho pasar por años. — ¿Ella es tu madre difunta? Preguntó Alejandro consternado. — Sí, es ella. Te entiendo, yo hace unos minutos estaba justamente como tú. Respondió sonriéndole. Alejandro asintió, sabía que debía de apresurarse, el plan de Katerin debía ser efectuado a la brevedad posible. Todos sabrían quien era en realidad ese hombre que aparentaba ser bueno con todos. En ese instante, llegaron los guardias de Henry y Alejandro, retuvieron a todas las personas que habían estado trabajando para Nicolás. Ellos servirían de testigos. Mientras ellos estaban ahí, Nicolás se seguía haciendo la víctima frente a la prensa, Amery quería en ese preciso momento golpearlo y regresarle todo el daño que le había hecho a su preciada pequeña. Sin embargo, tenía que hacer lo que su hija le había indicado, ahora mismo necesitaba a toda la prensa y el poder de los medios para mostrar que clase de monstruo era. — Sé que apenas hice un llamado a ustedes, pero, mi esposa está inconsolable, por eso vengo nuevamente a rogarles por su ayuda. Si saben algo de mi amada hija, les daré una gratificante recompensa. Es más preciada mi hija que todo el dinero del mundo. Solo quiero... Estaba diciendo su discurso conmovedor, cuando de pronto, fue interrumpido por algo inesperado. — Solo quieres matarme, solo quieres deshacerte de mí. Todo este tiempo nos viste la cara, nos hiciste creer que mi madre había muerto. Gritó Katerin abriéndose paso entre todos los periodistas. Solo bastaron cuestión de segundos para que ellos enloquecieran y dirigirán su atención a las dos mujeres. Amery miró con ojos cristalinos a la mujer que estaba al lado de Katerin, su amiga Kate, a quien había dado por muerta estaba viva. — Kate, mi amada amiga. Murmuró emocionada.
Y, ¿si tan solo nos amamos?

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