El secreto de la oscuridad

Mal recibido
(No tengo un lugar al cual volver, puedo intentar buscar a mis padres en el país del fuego, pero ¿Qué les diré?, no puedo pensar en eso, han pasado 3 años, y tampoco tengo más opciones) Así Albert fue caminando por 15 días, durmiendo en los árboles, cazando en el camino y practicando su magia de fuego. Al estar cerca de la puerta central noto algo diferente, antes había un mínimo de 10 guardias por si algún país enemigo atacaba el país, ahora solo había 2. Antes de que lo vean puso su mano en un árbol cercano hasta dejar en el árbol una marca negra. Luego camino hasta que los guardias lo vieron y le bloquearon el paso. -no te había visto antes, ¿eres un turista?, necesito tu identificación para dejarte pasar- -no la traje conmigo, pero no hay problema, soy uno de ustedes, soy del país del fuego, estuve en una misión muy importante que me duro un año completar- -esas misiones solo son para los magos de clase S- -Así es, si quieren ver mi habilidad con el fuego puedo mostrarles un fuego que nunca antes habían visto- -Aunque nos llegues a mostrar eso tenemos prohibido dejarlos pasar sin identificación, son órdenes directas del presidente- -bien, creo que tendré que volver a buscar mi identificación- Albert se fue hasta los arboles donde espero a la medianoche donde escalando el muro por un lado entro infiltrado en el país. Le tomo varias horas saber dónde estaba ya que no podía recordad la dirección de su antigua casa. Al amanecer luego de mucha búsqueda encontró el puesto de anuncio que había visto con su hermano la última vez que estuvieron ahí. Eso le recordó a Albert la dirección y se fue corriendo hasta llegar, no había cambiado nada la casa de concreto. Al tocar la puerta nadie abrió, eso era raro ya que mama siempre se levantaba temprano para limpiar. Luego de unos minutos tocando noto que la puerta no tenía seguro, así que entro. -Con permiso, se encuentra el señor y señora Azuma- Al entrar solo se veía todo oscuro y descuidado, muebles tirados, la casa sucia y muchas botellas de alcohol, Albert no lo recordaba de esa forma. Al subir a la habitación de sus padres noto que solo estaba su padre. Pero no era el mago clase A que peleaba y entrenaba todos los días. Ese era un hombre borracho que solo estaba despierto por haber tomado toda la noche. Tal era su aspecto que tenía la barba larga cuando él nunca le gusto tenerla así. -¿Quién eres tú? ¿La muerte?- -No soy la muerte, soy yo, Albert- -Jajajaja, muy divertido chico, pero mis hijos murieron hace 3 años, una máscara bonita y un aura misteriosa no me engañara, no seas imbécil- -Padre, de verdad soy yo, he escapado de la hermandad oscura y traigo información vital para el país y puede que para el mundo.- Albert se quitó parte de la máscara mostrando la mitad de su rostro a su padre quien sorprendido grito. -¡Albert!- -¿Dónde esta madre?- -El dolor de perder a sus dos hijos el afecto demasiado y pocos días después del ataque ella se quitó la vida- -No puedo creerlo, he perdido a mi hermano y madre. Yo… no sé cómo reaccionar.- -Tranquilo, lo importante es que aun estas aquí, al menos tu madre está cuidando de Víctor dondequiera que estén, vamos a la sala, está haciendo algo de frio así que encenderé la chimenea- De esa forma el padre quito todas las botellas de alcohol del sillón y se sentaron ambos frente a la chimenea. Albert volvió a colocarse la máscara. -Tengo mucho por contar, pero primero quiero saber cómo le ha ido al país del fuego en la guerra- -Se terminó- -¿Cómo que termino? ¿Termino la guerra?- -Como sabes desde hace más de cincuenta años la secta de luz permite tener una iglesia en cada ciudad de cada país, esto ya que al ser los únicos magos con capacidades curativas reducía el número de bajas en cada batalla. La única condición era que los escucharan en sus propuestas de detener la guerra- -No me digas que al final aceptaron todos- -luego de ver como la hermandad superaba a cada país sin importar las condiciones los presidentes se dieron cuenta que tenían una amenaza mayor, así que escuchando a la secta de luz todos los países firmaron la paz para combatir a la hermandad oscura, ya no hay pelea aunque aún hay disputas y resentimiento en capa país, eso era normal pero al menos ya no nos estamos matando los unos a otros- -Eso es perfecto, con mi información y la ayuda de todos los países acabaremos con la hermandad oscura con el mínimo de bajas posible.- -Primero quiero saber una cosa. ¿Cómo sobreviviste y escapaste de la hermandad estos 3 años? No te ves cómo alguien que haya sido torturado- -Aprendí magia negra y me volví uno de ellos por 3 años- -Sabía que dirías algo como eso, ¿Cómo pusiste darle la espalda a tu nación?- -¿darle la espalda? Ellos me dieron a elegir entre eso o ser esclavo, tuve que aceptar para ser más fuerte y poder escapar- -Al menos si hubieras elegido ser esclavo seguirías siendo mi hijo- -Estera, la chimenea no es por el frio, estas llamando refuerzos- -Eres uno de ellos, y con tu captura me ganare nuevamente mi puesto de clase A- El padre empezó a lanzar fuego mientras se alejaba pero Albert atacaba de la misma forma igualando el calor de las llamas. -Deja de usar magia de fuego, no eres digno de ella, has deshonrado a la familia- -Tienes razón, no usare magia de fuego, te mostrare algo mejor- Albert cambio el fuego a color negro que parecía alimentarse del rojo hasta alcanzar a su padre quemándolo en el proceso. Para que no sufriera Albert saco una de sus espadas y decapito a su propio padre. En ese momento llegaron más magos de fuego que vieron la escena. Albert solo uso su poder para apagar el fuego negro que quemaba la casa. -No cabe duda, ellos me lo han quitado todo- Los magos atacaron a Albert pero este desapareció rápidamente tanto de la casa como de sus alrededores. Este se transportó a la zona del árbol a las afueras del país. La marca que había dejado era para esos movimientos rápidos. Pero ahora Albert tenía una idea aproximada de donde podía ir para buscar lo que necesitaba. Solo con un objetivo en mente, venganza.
El secreto de la oscuridad

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