Las posibles vidas

Flashbacks. España.
Yeray llegó a casa estuvo tomándose algo y mirando noticias, mensajes, eran muchos los conocidos que habían sufrido heridas y traumas en el Extra esa noche y como no, estuvo despidiendose de su amigo José, hubo 10 fallecidos más. Móvil en mano, no, no había ningún mensaje de Lucía - ¿debía de llamarla? Quizás sería peor Lucía dejó clara la idea que necesitaba estar sola, pensó, ojalá encuentre a su padre y todo vuelva a estar en su lugar. En la nevera había una nota; - Yeray he salido a cenar con Julia, esta tarde he echo la compra hazte lo que quieras no tardaré en llegar. - Se le escapó una sonrisa al joven, le hacia feliz que su abuelo fuera un hombre moderno y no renunciara a tener una vida social, era un hombre muy curtido en las mil batallas pocas cosas quedaban en éste mundo que pudieran tumbar a ese hombre, un hombre que había criado de él desde que éste tenía uso de razón su madre Sofia que tuvo al chico a la edad de 18 dejó prácticamente al cuidado de su padre Oscar el cuidado de su hijo ella se encontraba actualmente viviendo con su nuevo novio en Madrid hasta que se volviera a cansar y está decidiera que tampoco éste último tampoco sería el hombre de su vida, lo cual Oscar era abuelo y padre adoptivo de Yeray, su padre biológico no se hizo a cargo del chico ni de Sofía cuando ésta quedó en cinta. Sándwich en mano y un refresco de cola para acompañar Yeray examinaba la máquina, era realmente peculiar, el aparato no tenía ningún tornillo a la vista y tenía unos acabados realmente estupendos a pesar del estado en el que se encontraba, tenía una puerta lateral pero no podía abrirla no tenía manecilla alguna, después de un rato indagando consiguió sacar una tapa en la parte trasera, simplemente pulsando con sus yemas de los dedos en ambas esquinas de la misma está se abrió con una gran delicadeza, se fue abriendo por la parte superior basculando hacia atrás lo que daba a entender que tendría algún tipo de bisagras ocultas en la parte inferior y un sistema hidráulico que la hacía abrirse lenta y sutilmente, ésta se encontraba a punto de abrir del todo. - Ostia!!! Yerai se exaltó. - ¡¡Que diablos...!! - Se encontraba ante lo inesperado. Las baterías, sistema eléctricos y artilugios que componían todo el complejo mecánico del aparato eran realmente asombrosos, no tenía ni idea ni quien ni para qué ni en que momento se construyó se volvió a preguntar. Le entró un mensaje en el WhatsApp cuando todavía observaba su descubrimiento, fue a ver, tenía esperanzas en ese mensaje, pero no era ella. - ¿Yeray donde estas? Pon la tele, otra vez, tengo miedo tio. -Explicó Jake. Yeray obto por salir al jardín y llamar a su amigo. - ¡¿Que pasa ahora Jake?! -Preguntó el chico no sin preocupación. - ¿Yeri donde estás sabes algo de Lucía? Están diciendo en todas partes, que creen que estamos siendo atacados. - Jake estaba realmente nervioso. - Estoy en casa, en el jardín, es obvio después de lo que pasó en Londres ya no quedó duda alguna, no se de que te sorprende, se tomaron muchas molestias y está claro que después de eso la cosa iba a seguir. - Iba comentando Yeray a su amigo. - Yeri, Yeri, cállate tio! no están hablando de terrorismo ni nada de eso. - Le interrumpió rápidamente su amigo. -¡¿Como, entonces?! - Yeray estaba intentando atar cabos. - ¡Viene de fuera! De fuera! Extraterrestres!!! - Jake lo dejó claro. Yeray no respondió entre el asombro y lo que aconteció detrás suyo, de repente la RebelIII empezó hacer todo tipo de luces y ruidos extraños como si buscará una frecuencia de radio, el aparato no estaba roto y funcionaba completamente autómata. Yeray se quedó inmóvil, como en estado de shock entre lo que le contaba su amigo y lo que estaba ocurriendo dentro de su garaje. PARÍS Isabella estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Charles le Gaulle, iba con su amiga Marie, ésta no dudó a lo que le propuso su compañera cogieron el primer vuelo que pudieron, se dirigían a la capital gala iban a casa de su madre, necesitó hacerlo después de lo vivido, necesitó estar cerca de su madre hacia tiempo que no la veía, la echó de menos como nunca y pensaron en reunirse con ella en París, Margaret era doctora en la ciudad del amor trabajaba en el hospital Salpetriere en la unidad de trauma, y lo hacía desde que se divorcio de James el padre de Isabella, pensaron reunirse y en hacer un viaje las tres juntas, podrían ir a algún destino paradisíaco y olvidar todo lo demás. Justo cuando bordeaban el aeropuerto el capitán hacia maniobras de aproximación, los gritos se escucharon en el interior de la nave y venían de los pasajeros situados en la parte derecha, Isabella se encontraba sentada en la parte izquierda, se levantó para intentar ver lo ocurría en el otro lado, la gente miraba por las ventanas, como no podía ver, atraveso el pasillo, apartó a un chico que se asomaba por su ventanilla. Allí estaban otra vez, las luces parecían incluso más intensas, en París se venía una noche muy larga. - ¡¡Mamá!! - Isabella reconoció a su madre entre el público. - Isabella cariño, hola Marie! Hija que disgusto, - se le humedecían los ojos. - ¡¿Mamá como estás?! - ¿Se sabe algo a habido muchos daños, Hay heridos? - Bel como también era conocida la acravillaba a preguntas, mientras su madre parecía estar en otra cosa. - Los tenías detrás, eso decían, por un momento creí que no llegaríais. -Margaret estaba en shock. Isabella hacía gestos de no comprender. Bel, yo si se lo que tu madre quiere decirnos, -empezó Marie, la joven amiga íntima de Isabella con la que compartían piso se mudó a Londres hacia dos años atrás, las dos jóvenes se conocieron en París Antoine el padre de Marie era vecino y amigo de Margaret, incluso ambas muchachas especularon sobre si ambos no tuvieron un romance en el que ellas hasta la fecha no tenían constancia. Se conocieron en una tarde Parisina donde Antoine y Margaret quedaron para comer y visitar la ciudad y ambos decidieron llevar a sus hijas, sabiendo que ellas podrían hacer buenas migas Isabella podría ayudar a mejorar el inglés de Marie y ésta podría iniciar a Bela en el seductor y dulce idioma galo. Teníamos las luces justo detrás siguiendonos durante unos largos segundos, minutos quien sabe justo antes de que tomaramos tierra, -prosiguió su amiga. Isabella empezó a sentir un miedo intenso en apenas un par de días había vivido dos acontecimientos estremecedores y sacados de una película de Steven Spielberg, el aeropuerto empezó a parecer una zona de guerra. - Debemos irnos chicas aquí en el aeropuerto es como estar en el centro de una diana. -Se apresuró Margaret. Cogieron el coche Marie propuso ir a casa de su padre sin ni siquiera pasar por casa de Margaret, Antoine vivía en un lugar más tranquilo a las afueras de Auxere cerca del parque natural Du Morvan. La carretera estaba oscura serpenteante y hacia 10 minutos que caía el diluvio Universal, quedaba poco para llegar, Bel y Marie iban sentadas detrás enganchadas al móvil escribiendo mensajes y atentas a las noticias, el gobierno Francés acababa de declarar por primera vez en democracia el Estado de Sitio, los máximos mandatarios de La Unión Europea y de todo el mundo se estaban reuniendo. - Y de que sirve en realidad, habrá lugar dónde estar seguros —¿Está ocurriendo realmente han venido a invadirnos, exterminarnos? - Un escalofrío recorría el cuerpo de Bel. - ¡¿Que dices?! No seas tonta tiene que haber otra explicación Bel, tienen que ser ataques terroristas muy bien organizados, debe ser una célula grande. - Recriminó Marie. - Tiene razón Marie cariño tiene que ser cosa de terroristas. -Apoyó la idea de Marie, Margaret. - ¿No seais ilusas quien va a hacer eso? A demás yo tengo una prueba. -Isabella buscó en su galería de fotos. - ¿Por qué no me la habías enseñado antes? Tampoco se ve muy nítida. -Marie se seguía mostrando incrédula. - Si que se ve claramente lo que es, hice la foto como pude, entiendo que te niegues a creer estamos todas consternadas. -Le insistía su amiga. - Hemos llegado. - Cortó Margaret. - Si es la casa esa del fondo, están las luces encendidas mi padre nos está esperando. -Afirmó la joven. Antoine abrió la puerta abrazó con fuerza a su hija, un beso en la mejilla a Isabella y otro a su madre seguido de un abrazo de complicidad. Pasad hemos preparado la cena nos acompaña mi compañero Fréderic. Marie no conocía al amigo de su padre era bastante más joven que él y extremadamente atractivo pensó la chica, tanto como misterioso, tenía unos ojos tan verdes como penetrantes, mostraba un semblante sobrio. -¿Quien será y que hace con mi padre? - Se preguntó Marie con gran curiosidad. EL CAIRO Erik observaba las piramides desde el balcón de su habitación la imagen era bella pero sentía cierta pena y nostalgia, cerraba los ojos e imaginaba ése lugar tres mil años atrás, como a podido cambiar tanto pensó, parecía mucho imaginar mucho tiempo atrás pero él sentía que no era tanto, podía hacerse al idea la imagen de esa época, dura, pero fascinante el principio de las civilizaciones los primeros pasos del hombre en éste mundo. - ¿Habría caminado solo, sin ayuda, habrá otro Erik observando sus antepasados?, Erik estaba feliz por el descubrimiento, por el lugar, pero siempre sentía un vacío interior la falta de respuestas siempre arruinaban todo momento. Bajó a cenar, su estómago vacío también necesitaba descubrir nuevos alimentos, el profesor estaba sentado con sus colegas de la Universidad del Cairo y otros miembros de la expedición, se les veía felices exultantes, Erik se sintió bien por el profesor sabía lo importante que era todo eso para él. Markus alzó la vista y vio al muchacho, le dedicó un saludo desde la distancia que les separaba. Notó el golpe justo cuando acababa de bajar el último escalón, se giró miró al camarero que le había empujado iba corriendo como si no hubiera un mañana. Que le pasará a ése? pensó Erik, giró media vuelta olvidando el altercado, justo cuando lo hizo vio a otro camarero y a un cliente corriendo en la misma dirección, apareció más gente por los pasillos con las mismas prisas, pronto estuvo claro que todos iban al mismo lugar. Estaba ahí apoyada sin más, en la misma pirámide de Giza, en la misma punta de la pirámide no era muy grande pero sin duda estaba ahí, la figura iluminaba la noche con una luz cegante, habían visto lo que estaba ocurriendo en otras ciudades de todo el mundo, describían unas fuertes luces caídas del cielo y posteriormente el caos, los atentados, en éste caso la luz cegadora apuntaba hacía arriba, hacia el cielo, al espacio, Erik pensó si hubiera alguien observando en otro lugar del universo en la coordenada exacta podría ver lo mismo que acontecía en ese mismo momento pero a millones años luz vista.
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