Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Pasear y charlar
A la mañana siguiente. Cuando Liu Meng y Xiao Ning llegaron a la entrada este de la ciudad, Bai Yunfei ya estaba allí. ¡Estuvo esperando por una hora! "Yunfei, siento llegar tarde", se disculpó Liu Meng, apresurándose en dirección al joven. "Está bien. Acabo de llegar hace poco..." Yunfei rio descuidadamente, sin confesar que estuvo bastante tiempo a la espera. "Señor Yunfei, no puede culpar a mi señora". Ning, a un lado de ellos, dijo: "Despertó por la mañana sintiéndose un poco mal otra vez, así que rápidamente preparé su medicina. Solo entonces, cuando mejoró, corrió enseguida a este lugar". "¿Oh? ¿En verdad? Meng’er, ¿te encuentras mejor? ¿O aun te sientes mal? Si no estás en buen estado creo que no deberíamos ir a la Montaña Primaveral". La expresión de Bai Yunfei cambió ligeramente, mientras preguntaba con ansiedad. Liu Meng no esperaba tal reacción por parte de Bai Yunfei y se quedó sin habla por un momento. Luego, con ojos sonrientes dijo: "No soy tan frágil como crees. No olvides que yo también soy una cultivadora de alma. Estaré bien". "Entiendo, eso es bueno..." Al darse cuenta que había perdido la compostura, Bai Yunfei se rascó la cabeza avergonzadamente. Entonces, como si recordara algo, escondió su mano derecha detrás de su espalda. Cuando la sacó de vuelta, sujetaba un pincho de manzanitas confitadas. "Meng'er, este es un pincho de manzanitas confitadas que compré especialmente para ti". Bai Yunfei miró a la sorprendida Liu Meng y le entregó el dulce con una sonrisa. "Yunfei, tú, ¿cómo sabías que me gustan?" Liu Meng, gratamente sorprendida, tomó el regalo con una sonrisa curiosa. "Lo compré para ti porque vi que parecía gustarle a muchas chicas que vi en la calle", mintió. Por supuesto que no iba a contarle que fue él quien la derribó y tiró su pincho de manzanitas confitadas al suelo la primera vez que se encontraron, y aunque le compró otro para disculparse, Zhang Yang el dio una monstruosa patada... "Uh… El señor Yunfei es tan injusto. ¿No es Ning también una chica? Pero compraste solo para la señorita. ¡Seguramente tramas algo! ¡Hmph!" La voz enojada de la criada hizo que Bai Yunfei se sintiera un poco avergonzado; incluso su rostro se puso algo rojo. "Je, je, je. Sólo estoy bromeando. No estoy enojada con el señor Yunfei", dijo Ning, sacando la lengua juguetonamente al ver al sonrojado Yunfei. El joven rio forzadamente un par de veces. No sabía cómo tratar con la pequeña criada, así que le habló a Liu Meng: "Eh, pues, Meng'er, ¿nos vamos...?" "Bien, vamos". El panorama se describía con verdosa hierba, coloridas flores, amplios árboles, aves surcando el cielo, claros manantiales y una fresca brisa... Por primera vez, Bai Yunfei creyó que escalar una montaña era una tarea gustosa. Pensando en el pasado, él mismo se consideraba un veterano en el arte de subir montañas. No recordaba con exactitud cuántas cumbres alcanzó al principio de su viaje. Pero esas veces fue con la intención de huir y esconderse, pero ahora experimentaba la belleza natural del paisaje, sin preocupaciones. O tal vez no fue el paisaje de la montaña lo que le hizo sentirse feliz, sino la gente que paseaba junto con él... Yunfei llenó un cuenco con agua clara de manantial y se lo llevó a Liu Meng, quien esperaba bajo la sombra de un árbol. "Meng'er, ¿no estás cansada? ¿Te parece si paramos aquí un rato?" "Mmm". Liu Meng tomó el cuenco con gesto dudoso. Dio un pequeño sorbo y dijo en voz baja: "Otra vez te olvidas que soy una cultivadora de alma. Caminar esta distancia no es nada para mí. Sigamos para llegar a la cima antes del mediodía". Bai Yunfei recibió el cuenco y se acabó el resto del agua de un solo trago, lo cual hizo que Liu Meng se sonrojara ligeramente. "Bueno, en ese caso, me parece bien. Sigamos". "¡Yo... yo tengo, tengo una objeción!" Una voz cargada de inconformidad y cansancio se oyó cerca. Los dos se giraron para ver como aparecía la pequeña criada, caminando paso a paso con el cuerpo encorvado y los brazos caídos. "Señorita… Señor Yunfei... ¡Son realmente unos desconsiderados!" Ning se movió delante de los dos con gran dificultad, jadeando fuertemente mientras hacía pucheros y protestaba con insatisfacción: "Son muy injustos. Deciden por ustedes mismos ya que son cultivadores de alma y seguramente no quieren tenerme cerca..." Bai Yunfei y Liu Meng se miraron a la cara, apenados. Después Yunfei miró a Ning, malhumorada y descontenta, sonrió con cierto brillo malicioso en sus ojos. "Meng'er, ¿por qué no hacemos una competencia para ver quien llega primero a la cima?", le sugirió Yunfei a Liu Meng. La chica no supo que pensar, pero inmediatamente entendió al ver de soslayo a Ning. Una mirada de complicidad apareció en sus ojos mientras decía: "Bien, entonces compitamos, pero... ¡tendrás que dejarme salir primero!" Tan pronto como habló, ella realmente corrió hacia adelante antes que Bai Yunfei pudiera reaccionar. La brisa le ondeaba el cabello y agitaba su falda; Liu Meng era como un hada vestida de azul claro, corriendo por los firmes suelos de la montaña. Bai Yunfei quedó en blanco por un instante, pero, no fue tras Liu Meng de inmediato, sino que esperó a que estuviera algo lejos para mirar a Ning de forma burlona, quien estaba boquiabierta observándolo. Posteriormente, se rio y empezó a correr. "¡Eh, eh! ¡Señorita! ¡Señor Yunfei! ¡No me abandonen! ¡Por favor, regresen!" Se escucharon los gritos de indignación de Ning mientras que la delicada risa de Liu Meng provenía desde algún punto más adelante. Bai Yunfei se movió a través de la montaña soltando carcajadas. En ese momento, sintió una felicidad que nunca antes había experimentado... Ya en la cima, Bai Yunfei y Liu Meng se sentaron uno al lado del otro sobre una gran extensión de hierba, apreciando el paraje de árboles vista abajo. Ambos guardaron silencio. Mientras la brisa aleteaba armoniosamente, unos pocos mechones del cabello de Liu Meng oscilaron en dirección a Bai Yunfei, haciéndole cosquillas en la cara. La chica lo vio y sonrió, manteniendo quieto el cabello sobre una oreja. "Yunfei, gracias...", dijo Liu Meng, rompiendo el silencio y mirando un pequeño pájaro que pasó volando sobre sus cabezas. "¿A que vienen esos repentinos agradecimientos? Ayer te dije que..." "No es sólo por lo de ayer, sino también por hoy". Antes que Bai Yunfei pudiera terminar su frase, Liu Meng lo interrumpió. A lo poco, sacudió la cabeza y continuó: "Gracias por acompañarme hoy. Normalmente es Ning quien me sigue a todas partes. Aunque es mi criada, es como una hermana para mí... Pero aparte de ella, casi no he hecho amistad con nadie… En un principio se debía a que era muy débil de salud. Y después las personas solo se me acercaban por intereses personales, así que no estaba dispuesta a hacer esa clase de amigos". "¿Sabes qué? A pesar que soy una cultivadora de alma, no siento que vivo mi vida de la manera que quisiera..." Liu Meng comenzó a juguetear con la hierba en frente de ella. "Para deshacerme de mi enfermedad lo antes posible, paso casi todo mi tiempo cultivando. De vez en cuando salgo a dar un paseo, pero es para aliviar el aburrimiento y la frustración que siento". "Mi padre... es un comerciante muy ambicioso. Hará todo lo que pueda para que su negocio siga creciendo, incluso si debe usarme para algún matrimonio arreglado..." "En la secta Glacial, al noreste de la provincia Qing, hay un anciano de apellido Liu... Mi padre descubrió que estaba relacionado con él de alguna manera, y ahora trata de conseguir el apoyo de la secta para mejorar su negocio". "Luego, se hizo amigo de otro anciano de la secta Glacial, Zhang Zhenshan, forjando una relación de negocios con la familia Zhang de la ciudad Roca Caída. Esto provocó que se emocionara demasiado. Para mejorar la amistad entre nuestras familias, me comprometió con el joven maestro de los Zhang, Zhang Yang". "En ese momento, tenía catorce años; no podía rehusarme. Mi padre no me lo permitió. Mi única opción era esperar e intentar de llegar al reino de Espíritu de Alma. Solamente así tendría el poder para decidir por mí cuenta..." "Después de eso, Zhang Yang empezó a acercarse a mi constantemente. Comprendí que lo hacía solamente por sus sucios y lujuriosos deseos egoístas". "Y la relación de mi padre con la familia Zhang se hizo cada vez más estrecha. Los Zhang son un grupo poderoso y no debíamos ofenderlos. Al final, no me quedaba otra alternativa más que ir a menudo a la ciudad Roca Caída para visitarlos..." La voz de Liu Meng contenía sufrimiento y desilusión. No obstante, pareció cambiar de tono cuando agregó: "Sin embargo, hace unos días, mi padre recibió una noticia... ¡Zhang Yang fue asesinado!"
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