Amor Militar 2Vs Médico Militar.." Mi Venganzá"

°° LA BODA°°
— ¡Hoy es el gran día! el día por el cuál todas alguna vez soñamos, no puedo con los nervios mis manos no paran de temblar, he estado en situaciones mucho más imposibles y peligrosas pero esta vez es mucho peor. Estoy feliz y a la vez muy ansiosa - se decía LINSAY mientras miraba su vestido en frente de élla. — ¡Hija aún no te has cambiado, ya va a hacer hora! - exclamó la madre un tanto angustiada. — No me di cuenta de la hora y saber que estoy a punto de casarme con el hombre que amo me siento muy rara. - susurró LINSAY con cierto nerviosismo al ver a su mamá ingresar a su habitación. — Tranquila, todas alguna vez pasamos por ese momento, haci que tranquila y ¡ vamos ya que hay un hombre que te espera en el altar! - dijó con alegría su madre, abrazándola para darle confianza. — Te quiero mucho mamá, gracias por esta junto a mi en estos momentos. — ¡Que linda escena! - dijó ESTEBAN al ingresar a la habitación, llevando entre sus manos una linda caja blanca. — ¿ESTEBAN aún no te has ido? - preguntó LINSAY sorprendida al verlo. — No aún tenía que hacer algo, pero veo que no te has colocado tu vestido de bodas ¿te arrepentiste? - argumentó en un tono burlón, sonriendole tiernamente. — ¡En tus sueños! ya estaba apunto de cambiarme, pero ¿que traes en tus manos?- preguntó LINSAY al ver la llamativa caja. — ¡Sorpresa! - gritó ESTEBAN abriendo la caja para dejar ver en su interior. — ¡Pero! es él vestido que vi primero ¿lo compraste? ¿porqué lo hiciste? - dijó LINSAY al ver el vestido que antes le había gustado. — Se que este te gusto más, haci que decidí comprarlo además era un diseño limitado y en tí se vería muy hermoso. - explicó ESTEBAN con entusiasmó, al ver la expresión de LINSAY y su madre. — ESTEBAN, pero ya tengo un vestido de bodas y me siento más comoda con él, no puedo usar el tuyo. - explicó LINSAY muy apenada al ver el gesto tan lindo que tuvo su mejor amigo con élla. — Tenía la esperanza de que llevaras puesto el vestido que te obsequie, pero si te sientes más comoda con el que tu elegiste para mí estara bien. - respondió con tristeza al ver que su mejor amiga no llevaría su vestido. — ¿Estas enojado? - preguntó LINSAY con timidez. — Para nada porque estaría enojado, más bien estoy feliz ya que mi amiga esta apunto de hacer una locura. - contestó sonriéndole con ternura, para poder aligerar el ambiente. — ¡No puede ser, tengo que ver los decorativos de tu recepción de bodas! - exclamó la madre de LINSAY al recordarlo. — Te vas a ir mami. — Si hija, tengo que ver que todo quede perfecto. — Yo la llevo señora, después de todo el padrino de la boda tiene que estar junto al novio para esperar a la novia por si él se escapa. - argumentó ESTEBAN, sonriendo ante su ocurrencia, dejando la caja del vestido de boda sobre la cama de su amiga. — Se iran los dos. - dijó LINSAY con tristeza. — Tranquila, te tengo una sorpresa más. - expresó ESTEBAN acercándose a la puerta. — ¿Cual? — Mira quien te llevará al altar. - gritó jalando el brazo de una persona muy especial para LINSAY. — ¡Profesor! vino. - dijó LINSAY casi al borde de las lágrimas al ver a su profesor quien hace muchos años atrás la había cuidado y ayudado. — Me da mucha alegría volverte a ver, y más aún en tu vestido de bodas, la Teniente Jimenez estaría muy orgullosa de tí. - habló con mucha nostalgia al ver a LINSAY ya que élla se parecía mucho a su hija fallecida, la tomo de sus manos y le dió un fuerte abrazó. — Tambien lo creo profesor. - dijó LINSAY llorando. — ¡Que pasa! si hubiese sabido que se pondrían tan sentimental no hubiese hecho todo esto. - protestó ESTEBAN al ver la tierna escena. — Gracias ESTEBAN, sin duda ya me has dado el mejor regalo de bodas. - susurró LINSAY al verlo. — Bueno, bueno ya me voy. ¿Nos vamos señora? - preguntó ESTEBAN al escuchar las lindas palabras de su amiga. — Fue un gusto conocerlo señor, la encargo a mi hija.- despidiéndose la madre salía de su habitación. — Yo los acompaño a la puerta para dejar que la novia se de los últimos retoques. - argumentó el profesor al ver tan sentimental a su alumna. — No tardes, futura esposa de JAYDEN. - dijó ESTEBAN saliendo de su habitación. Al salir ESTEBAN y la madre de LINSAY de la casa de la novia, el profesor al dar la vuelta para ir a la sala, choco con dos personas extrañas en el patio junto al auto. — ¿Quienes son ustedes? ¿que hacen aquí? — Buenas tardes señor, somos los que decoran el auto para la novia estamos dando los últimos retoques. - respondió uno de ellos con sierto nerviosismo. — Pensé que ya lo habían decorado, pero dense prisa ya saldremos con la novia. - ordenó el profesor con cierta desconfianza, los dejó y siguió su camino. [ Con LINSAY ] — Te ves cómo toda un princesa. - expresó con alegría el profesor al verla de blanco. — Gracias, aunque estoy muy nerviosa tengo miedo caerme y hacer una escena vergonzosa en la Iglesia.- dijó LINSAY al escuchar a su profesor el cúal era como un padre la élla. — Tranquila yo sostendré tu mano y seré tu apoyo para tí, confía en mí. - expresó con dulzura el profesor extendiendo su mano. — ¿Nos vamos? - preguntó. — Si ya vamos tarde 30 minutos.- argumentó LINSAY tomando su ramo y la mano de su profesor. [ En la Iglesia ] — No llega, no llega... ESTEBAN y si LINSAY se arrepintió y no se quiere casar conmigo. - decía desesperadamente JAYDEN al ver que su futura esposa había demorado ya 30 minutos. — Tranquilo si ese fuera el caso yo no estaría aquí, sino con élla. - respondió el padrino de la boda. — No me ayudas para nada. — Tranquilo amigo, élla ya llegará. — Ya viene, ya se acerca la novia - gritó él hermano menor de LINSAY, al mirar afuera de la iglesia. — Lo ves amigo, que te dijé. - expresó ESTEBAN con una sonrisa. — Gracias. - respondió JAYDEN con un alivio en su rostro. De pronto se escucha un fuerte sonido de explosión afuera de la iglesia lo que causó que JAYDEN y ESTEBAN salieran rápido del lugar, al llegar afuera ven el auto en llamas. En ese momento JAYDEN no sabe que hacer ni que sentir, no podía creer lo que sus ojos veían de pronto las lágrimas lo invadieron totalmente y la desesperacion lo abordo ... — ¡LINSAY! - gritaron ambos cayendo de rodillas al suelo — ¡JAYDEN! quedate aquí aún puede ser peligroso. - gritó ESTEBAN sosteniendo del brazo a su amigo para impedir que valla al lugar de la explosión. — ¡Déjame! tengo que ir a verla con mis propios ojos. - pidió JAYDEN tratando de zafarse de su amigo, al que le daba empujones para salir, sus preocupación y desesperación por ir lo invadían... De pronto ambos ven caer del auto retazo de un vestido de blanco, era el que LINSAY llevaría puesto ese día. Al ver ese vestido blanco ardiendo en llamas ESTEBAN soltó lentamente a su amigo y quedo en schok junto a JAYDEN quien no podía creer lo que estaba pasando... — Te lo dijé, si no eres feliz a mi lado no lo serás con nadie. - decía lo voz de una mujer entre risas.
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